OPINIÓN
El cerebro necesita ejercicio
domingo, 13 de septiembre del 2009
Contrario al dicho popular “perro viejo no aprende maroma nueva”, nuestro cerebro siempre está dispuesto para aprender cosas nuevas.
Está diseñado de tal forma, que nos permite seguir aprendiendo a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, la falta de estimulación puede ocasionarle un deterioro significativo. ¿Cuántas personas empiezan a acelerar el proceso de envejecimiento al dejar de ejercitar su cerebro?
Si no pones atención en ejercitar tu memoria en las cosas simples y cotidianas como son las siguientes, es probable estés fomentando el debilitamiento de las capacidades de tu cerebro:
1. No haces el intento por aprender y recordar los nombres de las personas.
2. Te acostumbras a grabar los números telefónicos en tu celular y, para colmo, ¡no te sabes ni el tuyo!
3. No practicas operaciones matemáticas simples con tu cerebro. Acudes en forma instintiva a la utilización de la calculadora.
4. No tomas parte en juegos de mesa en los que se desarrolle tu destreza mental.
5. La lectura es para ti una actividad esporádica.
El cerebro requiere de ejercicio y una forma de ejercitarlo es manteniéndolo en actividad mental constante: Alimentar la memoria con nombres de personas o cosas, números telefónicos, fechas de aniversarios (que por cierto, los hombres nunca recordamos), sumar, restar, dividir mentalmente y leer algo nuevo y diferente cada día.
Por otra parte, es muy fácil acostumbrar al cerebro a reaccionar en una forma positiva o negativa: entre más pensamientos negativos tengas, más conductos neuronales negativos se formarán y, por inercia, el cerebro evocará continuamente pensamientos negativos. Ocurrirá lo contrario si lo nutres con pensamientos positivos.
Me impresiona lo que investigadores han comprobado y afirman que utilizamos un porcentaje ínfimo de la capacidad del cerebro. El doctor Richard Davidson, director de la Universidad de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Winsconsin, demostró que tener pensamientos nuevos y diferentes hace que se formen nuevos conductos neuronales. Entre más pensamientos positivos tengas, más bloqueas los conductos negativos. Esto es algo muy significativo para quienes desean aumentar su nivel de felicidad. En vez de dejarse asediar por los pensamientos negativos o entrar en modo de luchar o escapar constantemente de ellos, la gente feliz tiene hábitos que le permiten responder con más facilidad a esta negatividad:
1. Cuestionan su estado de miedo o el porqué de sus pensamientos negativos. Cuando piensan: ¿Por qué me siento así? Reaccionan diciendo: ¡No tengo por qué sentir esto! En otras palabras, neutralizan sus pensamientos negativos con afirmaciones que les permitan tener esperanza y sentirse mejor.
2. No luchan con sus pensamientos negativos. Saben que a menudo son producto de un hábito que durante años han arrastrado. Entonces lo que hacen es dejarlos fluir, “observarlos”, no resistirse a ellos y dejar que se vayan.
3. Registran los pensamientos positivos más profundamente. Buscan reforzarlos con fundamentos sólidos que les ayuden a sentirse mejor y en armonía con su entorno.
La doctora Marci Simoff, autora de “Feliz porque sí”, un magnífico libro que me permito recomendarte, comparte en él algunos hábitos los cuales pueden ayudarte a cambiar tu estado de infelicidad por causa de tus pensamientos negativos, a un estado de felicidad basado en pensamientos positivos. Entre estos hábitos resalta el de cuestionar siempre los pensamientos negativos, necesidad que tenemos los seres humanos para lograr la felicidad. Analizar esas fijaciones que tiene nuestra mente en querer aferrarnos al pesimismo y a la desdicha, para desecharlos.
Antony de Melo, sacerdote Jesuita escribió: “Sólo hay una causa de infelicidad: las falsas creencias de la mente; creencias tan extendidas, tan comunes, que nunca se nos ocurre cuestionarlas”. En otras palabras, el enemigo número uno de la mente y causante de gran parte de nuestra desdicha, es el hábito de nutrirla con fijaciones y engaños. Es muy fácil acostumbrarnos a ver todo con pesimismo. Si por el contrario, nos formamos el hábito de ver las cosas que nos suceden con ojos optimistas, nos daremos cuenta que no todo es tan gris como parece.
¿Por qué no predisponemos nuestra mente a la felicidad? Hagamos tú y yo, desde hoy, el firme propósito de encausar nuestra mente a la alegría. Acepta que nacimos para ser felices y que al no serlo, vamos en contra de nuestra naturaleza.
Te comparto esta breve historia:
Una noche, un anciano indio cherokee le habló a su nieto acerca de la batalla que se libra en el interior de todo ser humano: Dos lobos –le dijo- viven dentro de cada uno de nosotros. Uno es la infelicidad: encarnada por el miedo, la preocupación, la ira, la envidia, la pena, la autocompasión, el resentimiento y el complejo de inferioridad. El otro lobo es la felicidad: la forman el gozo, el amor, la esperanza, la serenidad, la amabilidad, la generosidad, la verdad y la compasión.
El muchacho, después de meditar lo dicho por su abuelo, le preguntó: ¿Cuál lobo gana al final? El anciano cherokee simplemente respondió: el que te dediques a alimentar.
A todos mis lectores de Vanguardia en Saltillo, los invito a escuchar mi programa de radio “Por el placer de vivir” de lunes a viernes de 7 a 8 p.m. a través de www.cesarlozano.com o www.exafm.com.mx.
¡Ánimo!
Hasta la próxima.
Está diseñado de tal forma, que nos permite seguir aprendiendo a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, la falta de estimulación puede ocasionarle un deterioro significativo. ¿Cuántas personas empiezan a acelerar el proceso de envejecimiento al dejar de ejercitar su cerebro?
Si no pones atención en ejercitar tu memoria en las cosas simples y cotidianas como son las siguientes, es probable estés fomentando el debilitamiento de las capacidades de tu cerebro:
1. No haces el intento por aprender y recordar los nombres de las personas.
2. Te acostumbras a grabar los números telefónicos en tu celular y, para colmo, ¡no te sabes ni el tuyo!
3. No practicas operaciones matemáticas simples con tu cerebro. Acudes en forma instintiva a la utilización de la calculadora.
4. No tomas parte en juegos de mesa en los que se desarrolle tu destreza mental.
5. La lectura es para ti una actividad esporádica.
El cerebro requiere de ejercicio y una forma de ejercitarlo es manteniéndolo en actividad mental constante: Alimentar la memoria con nombres de personas o cosas, números telefónicos, fechas de aniversarios (que por cierto, los hombres nunca recordamos), sumar, restar, dividir mentalmente y leer algo nuevo y diferente cada día.
Por otra parte, es muy fácil acostumbrar al cerebro a reaccionar en una forma positiva o negativa: entre más pensamientos negativos tengas, más conductos neuronales negativos se formarán y, por inercia, el cerebro evocará continuamente pensamientos negativos. Ocurrirá lo contrario si lo nutres con pensamientos positivos.
Me impresiona lo que investigadores han comprobado y afirman que utilizamos un porcentaje ínfimo de la capacidad del cerebro. El doctor Richard Davidson, director de la Universidad de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Winsconsin, demostró que tener pensamientos nuevos y diferentes hace que se formen nuevos conductos neuronales. Entre más pensamientos positivos tengas, más bloqueas los conductos negativos. Esto es algo muy significativo para quienes desean aumentar su nivel de felicidad. En vez de dejarse asediar por los pensamientos negativos o entrar en modo de luchar o escapar constantemente de ellos, la gente feliz tiene hábitos que le permiten responder con más facilidad a esta negatividad:
1. Cuestionan su estado de miedo o el porqué de sus pensamientos negativos. Cuando piensan: ¿Por qué me siento así? Reaccionan diciendo: ¡No tengo por qué sentir esto! En otras palabras, neutralizan sus pensamientos negativos con afirmaciones que les permitan tener esperanza y sentirse mejor.
2. No luchan con sus pensamientos negativos. Saben que a menudo son producto de un hábito que durante años han arrastrado. Entonces lo que hacen es dejarlos fluir, “observarlos”, no resistirse a ellos y dejar que se vayan.
3. Registran los pensamientos positivos más profundamente. Buscan reforzarlos con fundamentos sólidos que les ayuden a sentirse mejor y en armonía con su entorno.
La doctora Marci Simoff, autora de “Feliz porque sí”, un magnífico libro que me permito recomendarte, comparte en él algunos hábitos los cuales pueden ayudarte a cambiar tu estado de infelicidad por causa de tus pensamientos negativos, a un estado de felicidad basado en pensamientos positivos. Entre estos hábitos resalta el de cuestionar siempre los pensamientos negativos, necesidad que tenemos los seres humanos para lograr la felicidad. Analizar esas fijaciones que tiene nuestra mente en querer aferrarnos al pesimismo y a la desdicha, para desecharlos.
Antony de Melo, sacerdote Jesuita escribió: “Sólo hay una causa de infelicidad: las falsas creencias de la mente; creencias tan extendidas, tan comunes, que nunca se nos ocurre cuestionarlas”. En otras palabras, el enemigo número uno de la mente y causante de gran parte de nuestra desdicha, es el hábito de nutrirla con fijaciones y engaños. Es muy fácil acostumbrarnos a ver todo con pesimismo. Si por el contrario, nos formamos el hábito de ver las cosas que nos suceden con ojos optimistas, nos daremos cuenta que no todo es tan gris como parece.
¿Por qué no predisponemos nuestra mente a la felicidad? Hagamos tú y yo, desde hoy, el firme propósito de encausar nuestra mente a la alegría. Acepta que nacimos para ser felices y que al no serlo, vamos en contra de nuestra naturaleza.
Te comparto esta breve historia:
Una noche, un anciano indio cherokee le habló a su nieto acerca de la batalla que se libra en el interior de todo ser humano: Dos lobos –le dijo- viven dentro de cada uno de nosotros. Uno es la infelicidad: encarnada por el miedo, la preocupación, la ira, la envidia, la pena, la autocompasión, el resentimiento y el complejo de inferioridad. El otro lobo es la felicidad: la forman el gozo, el amor, la esperanza, la serenidad, la amabilidad, la generosidad, la verdad y la compasión.
El muchacho, después de meditar lo dicho por su abuelo, le preguntó: ¿Cuál lobo gana al final? El anciano cherokee simplemente respondió: el que te dediques a alimentar.
A todos mis lectores de Vanguardia en Saltillo, los invito a escuchar mi programa de radio “Por el placer de vivir” de lunes a viernes de 7 a 8 p.m. a través de www.cesarlozano.com o www.exafm.com.mx.
¡Ánimo!
Hasta la próxima.