OPINIÓN
El caballero de la noche asciende
jueves, 02 de agosto del 2012
Hace una semana se estrenó en México la función de medianoche de una de las producciones hollywoodenses más esperadas del año (a pesar del fatídico incidente que una semana antes enlutó a Estados Unidos).
En medio de ese contexto, que volvió a poner en la mesa si el cine glorificaba la violencia, o si gran parte de la misma, lo propicia la facilidad de conseguir un arma en Estados Unidos, llegó a Saltillo “El Cabellero de la Noche Asciende (The Dark Knight Rises), el último capítulo de la trilogía de Batman, que a partir de 2005 retomó con el buen oficio que lo distingue, el cineasta Christopher Nolan con “Batman Inicia” y continuó con “El Caballero de la Noche” en 2008.
Así, “El Caballero de la Noche Asciende” inicia ocho años después de la épica conclusión del capítulo 2 de la trilogía, donde Batman (Christian Bale) acepta perderse en las sombras de la noche, al apuntarlo como el asesino de Harvey “Dos Caras” Dent, con tal de que se preserve la paz y estabilidad de Ciudad Gótica y cuya mesa ha sido puesta por el Comisionado Gordon (Gary Oldman).
Paralelamente, en un homenaje más a la memoria de Dent, en el que Gordon está por decir la verdad tras aquel montaje, siendo vencido una vez más por no denunciar esa mentira, en un escenario lejano vemos el secuestro de un científico ruso de un avión en pleno vuelo en contra de otro, por parte de un villano de nombre Bane (Tom Hardy), a quien vemos ascender como antagonista principal de esta historia.
Junto a Bane, en los primeros veinte minutos de la trama, conocemos a otros tres personajes que son vitales en el resurgimiento de Batman: Selina (Anne Hathaway), una ladrona; Blake (Joseph Gordon Levitt) , un policía honesto que creció como él en la orfandad y Miranda (Marion Cotillard), una mujer que busca borrar en Bruce Wayne el recuerdo de su novia asesinada.
Aunque Nolan termina doblando las manos por un final más complaciente para las masas que para los fanáticos de la saga, es indudable que logra d una redondez autoral con el ascenso del superhéroe enmascarado a su redención, y aunque el capítulo dos es superior al episodio concluyente, garantiza casi tres horas de entretenimiento veraniego puro, pero también sustancioso, ante la analogía del mundo globalizado donde mercenarios o caudillos, son los protagonistas de la caótica realidad.
Comentarios: alfredogalindo@hotmail.com, blog: www.alfredogalindo.com/, Twitter @AlfredoGalindo
En medio de ese contexto, que volvió a poner en la mesa si el cine glorificaba la violencia, o si gran parte de la misma, lo propicia la facilidad de conseguir un arma en Estados Unidos, llegó a Saltillo “El Cabellero de la Noche Asciende (The Dark Knight Rises), el último capítulo de la trilogía de Batman, que a partir de 2005 retomó con el buen oficio que lo distingue, el cineasta Christopher Nolan con “Batman Inicia” y continuó con “El Caballero de la Noche” en 2008.
Así, “El Caballero de la Noche Asciende” inicia ocho años después de la épica conclusión del capítulo 2 de la trilogía, donde Batman (Christian Bale) acepta perderse en las sombras de la noche, al apuntarlo como el asesino de Harvey “Dos Caras” Dent, con tal de que se preserve la paz y estabilidad de Ciudad Gótica y cuya mesa ha sido puesta por el Comisionado Gordon (Gary Oldman).
Paralelamente, en un homenaje más a la memoria de Dent, en el que Gordon está por decir la verdad tras aquel montaje, siendo vencido una vez más por no denunciar esa mentira, en un escenario lejano vemos el secuestro de un científico ruso de un avión en pleno vuelo en contra de otro, por parte de un villano de nombre Bane (Tom Hardy), a quien vemos ascender como antagonista principal de esta historia.
Junto a Bane, en los primeros veinte minutos de la trama, conocemos a otros tres personajes que son vitales en el resurgimiento de Batman: Selina (Anne Hathaway), una ladrona; Blake (Joseph Gordon Levitt) , un policía honesto que creció como él en la orfandad y Miranda (Marion Cotillard), una mujer que busca borrar en Bruce Wayne el recuerdo de su novia asesinada.
Aunque Nolan termina doblando las manos por un final más complaciente para las masas que para los fanáticos de la saga, es indudable que logra d una redondez autoral con el ascenso del superhéroe enmascarado a su redención, y aunque el capítulo dos es superior al episodio concluyente, garantiza casi tres horas de entretenimiento veraniego puro, pero también sustancioso, ante la analogía del mundo globalizado donde mercenarios o caudillos, son los protagonistas de la caótica realidad.
Comentarios: alfredogalindo@hotmail.com, blog: www.alfredogalindo.com/, Twitter @AlfredoGalindo