OPINIÓN
Del miedo a la esperanza
domingo, 03 de octubre del 2010
La invitación a Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, fue un acierto indiscutible de Eduardo Olmos, Alcalde de Torreón. Durante un par de conferencias impartidas el 24 de septiembre, Fajardo compartió su experiencia al frente de la comuna colombiana entre el 2004 y el 2007. El éxito de sus políticas, le ha merecido un amplio reconocimiento internacional, destacándose la obtención del Premio City to City.
Así se describe el proyecto “Medellín, la más educada”: “Combatió las desigualdades sociales y la violencia a través de un ambicioso plan maestro de infraestructuras y diversos programas relacionados con la educación de calidad y el urbanismo social. La aplicación del plan y su buena gestión se han traducido en una mejora integral de las infraestructuras y el tejido social de la ciudad”. (http://www.citytocity.fad.cat/)
En la concepción e instrumentación de estas iniciativas, se alentó una amplia participación social, “mediante la elaboración de programas relacionados con la cultura emprendedora, los presupuestos participativos y el urbanismo social”.
La iniciativa nació en 1999 como un movimiento ciudadano impulsado por 50 personas. Del impulso inicial se derivó la candidatura de Fajardo a la Alcaldía y la materialización de sus propuestas en un proceso de transformación social muy positivo.
Un aprendizaje de esta experiencia es la importancia de abrir espacios políticos a la participación ciudadana, algo que la partidocracia mexicana ha cancelado.
Destaco del mensaje de Fajardo la relevancia de recuperar los espacios públicos como lugares de encuentro comunitario. Su dignificación abre oportunidades de integración social y limita las vías de acceso a las actividades delictivas.
Esto significa que los gobiernos locales tienen una cancha muy amplia para aportar soluciones efectivas al problema de la inseguridad. Se combate la delincuencia cuando la autoridad respeta las normas, dignifica los espacios públicos y diseña políticas de desarrollo urbano que propician la integración social y la construcción de oportunidades de crecimiento personal y colectivo para sus habitantes.
Panel semanal (# 20).
Estaba en la lateral del periférico Echeverría, sobre la acera sur, pasando el bulevar Nazario Ortiz. Fue retirado para construir la banqueta, parte de la obra complementaria del puente edificado en la zona. Hay que verificar que no vuelva a instalarse al concluir los trabajos en ese tramo. El Ayuntamiento anota un tanto, para poner los cartones 18 por 2, en favor de Eumex.
El director de Desarrollo Urbano había ofrecido el retiro de 3 paneles antes de concluir el mes de septiembre (el mencionado y los dos que están en las banquetas del estadio Madero). Sólo cumplió con un tercio. La semana pasada pregunté: ¿Le crecerá la nariz a Everardo Quezada? La respuesta es: ligeramente. Ayer me comuniqué nuevamente con el funcionario, quien me dijo que esta semana serán removidos. Según Quezada, Eumex anda escaso de personal para estas labores. Lo curioso es que le sobran brazos cuando se trata de colocarlos.
Habrá que verificar el cumplimiento de la promesa nuevamente postergada. Debe también informar cuáles serán los dos armatostes publicitarios a retirarse en octubre.
Por pequeño que parezca este avance, abre un espacio a la esperanza. Lo primero que debe garantizar la autoridad es el cumplimiento de los Reglamentos de Desarrollo Urbano, Anuncios y demás ordenamientos relacionados con el asunto. Debe responsabilizarse de no permitir la instalación indebida de ningún panel adicional. En paralelo deben irse retirando los anuncios que se colocaron en flagrante violación al contrato y a las normas municipales.
Nuestras condolencias a los familiares del Profr. Jesús Alfonso Arreola Pérez, fallecido en días pasados. Fue funcionario ejemplar, maestro entrañable e incansable historiador y promotor cultural. Lo expresado por Humberto Moreira durante los merecidos homenajes dispensados a la memoria del maestro, me parecieron una muestra sincera de afecto, gratitud y lealtad al amigo y al mentor, prendas éstas más bien escasas entre los políticos mexicanos.