OPINIÓN

De la «liberación femenina» al ciberfeminismo

jueves, 22 de marzo del 2012

Existe un principio bueno que ha creado el orden,
la luz y el hombre, y un principio malo
que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer.
Pitágoras

En 1949 Simon de Beauvoir escribió El segundo sexo, una obra que se convertiría en uno de los documentos de referencia tanto de la «segunda ola del feminismo» como, en general, de los movimientos relacionados con el tema luego de los años 60.

Luego vinieron Betty Friedan con La mística femenina y Shulamith Firestone con La dialéctica de la sexualidad. Así, hasta los años noventa, en los que comenzó la «tercera ola del feminismo», más enfocada en género y sexualidad.

Ahora, ya bien entrado el siglo XXI el feminismo, como muchos otros movimientos, también ha nacido, crece y se disemina en la Web. Existe como «ciberfeminismo», y es la representación del empoderamiento digital de las mujeres.

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Mujeres en red. El periódico feminista, es una destacada expresión digital del ciberfeminismo. Es coordinado por Montserrat Boix, una periodista catalana que defiende «firmemente el derecho de la ciudadanía al acceso a la información, la comunicación y el conocimiento».

«Ciberfeminismo social» y «hacktivismo feminista» son dos conceptos desarrollados por ella. Premios, reconocimiento social y profesional…

Cuando leo a Boix y luego recuerdo el estilo de Beauvoir, aunque una es periodista y la otra era filósofa y su trabajo ha sido desarrollado en dos contextos y tiempos absolutamente distintos, encuentro ecos que me generan empatía, aunque no soy feminista. Y me resulta alentador ver el desarrollo y la evolución social de mi género desde aquella mujer de siglo XX, que al hablar de sexualidad, prostitución y homosexualidad femeninas provocaba toda una revolución social, y esta otra, que discute sobre la Ley Sinde y twittea por la equidad de género.

El 8 de marzo fue el Día Internacional de la Mujer. En los medios se reconocieron muchas cosas acerca de nosotras y nuestras luchas. Y se lamentaron tantas otras. Pero reconforta saber que, sin reparos en el calendario, hay mujeres como Boix que han logrado construir en Internet una verdadera cibercomunidad. Sí, con hashtag –de feministas–, pero con el fundamento de que: «la red ofrece a las mujeres, históricamente excluidas del espacio público, la posibilidad de estar presentes y el poder de gestionar sus propias identidades digitales eludiendo muchas de las discriminaciones que se dan en las relaciones presenciales y salvando muchos obstáculos. La red es sobre todo para quien la trabaja, y las mujeres trabajamos mucho y de manera tenaz así que eso es una ventaja». Elemental…