OPINIÓN
Contabilidad griega
viernes, 06 de mayo del 2011
Cualquier propietario de una empresa quiere saber si su negocio es negocio.
Quien versado en las técnicas contables, analizará sus reportes financieros para concluir si es cierto que tuvo o no utilidades en un periodo determinado: balance, estado de resultados, indicadores y pruebas técnicas, razones financieras, gráficos, análisis a detalle y cuanta herramienta esté disponible que tienda a conocer el estado del negocio en su conjunto.
Tuve un hermano muy pragmático y con alto sentido de ver lo obvio que cuando se ponía a analizar el alud de datos, prefería recurrir a lo que él llamaba “la contabilidad griega” en recuerdo de las técnicas más antiguas de la contabilidad.
Decía: “A mí dígame cuánto tenemos en efectivo y en el banco y súmenle lo que nos deben y réstenle lo que debemos y déjense de complicarse la vida. Si el saldo es positivo, es que vamos bien. Por favor, no le agreguen el inventario y el activo fijo porque quién sabe si los datos sean ciertos y, además, quién nos los compra de inmediato. Déjense de ilusiones”.
Los inversionistas recurren al análisis de lo que denominan los datos fundamentales para comprobar la solidez de una empresa, para que una decisión de inversión esté soportada técnicamente. Sin embargo, conocemos de empresas que sin tener excelentes fundamentos están creciendo muchísimo; y a la inversa: empresas calificadas que presentan un sombrío panorama o fueron a la bancarrota como la empresa estadounidense Enron.
Hay, como sabemos, mucho maquillaje de las cifras para complacer a sus accionistas y al público en general potencialmente inversionista.
Por eso, lo que decía mi hermano continúa teniendo vigencia.
@eloydeweyc