OPINIÓN

Cenicientas y zapaterías

domingo, 15 de julio del 2012

La fabricación de zapatos fue uno de los quehaceres más antiguos y más prestigiados del comercio de Saltillo. Zapateros remendones también los hubo muy famosos, como aquel apodado “Caifás”, taurófilo por vocación que en la puerta de su taller tenía un anuncio: “En tarde de toros ni tacones pongo, y pago porque no me ocupen”.

En 1875, don Porfirio Valdés abrió su negocio, “La Conquistadora”, en la Primera Calle de Ocampo No. 8. Según anuncio de 1903, fabricaba a mano calzado de todas clases, fino de estilos mexicano y francés, y el americano extrafino en 10 estilos diferentes, fabricado con materiales importados; hacía “zapatón saltillero, botín vaqueta y otras varias clases de zapato corriente”. La zapatería de don Francisco T. Rodríguez, muy antigua, funcionaba en la esquina de Victoria y Allende, y su edificio conserva hasta hoy el anuncio en la marquesina.

Al despuntar el siglo 20, don Luis Rodríguez era un prestigiado talabartero que hacía obras de arte en su zapatería de la calle de Aldama. También tenían comercios de zapatos don Juan Aguilera, don Jerónimo Siller, don Rómulo Morales, don Tiburcio Santis, don Evaristo M. Aguirre, don José Cabello y don Amauri A. Sepúlveda. Ni hablar de La Valenciana, una de las más viejas zapaterías saltillenses que sigue abierta en la esquina de Allende y Aldama. Por esta última calle, entre Allende y Zaragoza, tuvo su zapatería don Manuel Juan Castro, La Colombina y luego Zapatería Castro, y tenía un llamativo anuncio luminoso de zapatos hechos con barras de neón que al prenderse sucesivamente daban la impresión de un par de zapatos caminando. La Zapatería Flores tiene más de 70 años sirviendo a los saltillenses.

El tema de zapaterías y zapatos trae a colación el cuento de “La Cenicienta” por aquello de la zapatilla de cristal y el anuncio de los modernos zapatos de ensueño, suelas rojas, encajes, cristales y mariposas, diseñados por el francés Christian Louboutin para la nueva edición en blue ray del clásico cuento de hadas que lanzarán en otoño los estudios Disney. Y también por un simpático concurso que tuvo lugar hace más de 70 años en Saltillo, organizado por el comercio local.

En diciembre de 1939, la Casa Ochoa, famosa tienda de telas en Aldama y Zaragoza; La Sandalia, zapatería de don Teodosio Hernández, y la Zapatería Reyna; el Sitio de Autos 11-12, en Xicoténcatl y Victoria; la estación XEKS, de don Efraín López Cázares, el Casino de Saltillo y el fotógrafo Fernando Treviño, convocaron a las jóvenes saltillenses de 17 a 25 años al Concurso La Cenicienta. Consistía éste en que las participantes llevaran a la Sociedad “Manuel Acuña” una plantilla dibujada de su pie derecho.. La plantilla que coincidiera con la que tenían La Sandalia y La Reyna, sería la ganadora. La tarde del día 25, ante el público reunido en la Acuña, se compararon más de 100 plantillas y la ganadora fue la de María del Refugio Zertuche Aguirre, que calzaba del 1.5 y tenía 17 años. El premio consistía en la entrega cada dos meses durante un año, de un par de zapatos especialmente fabricados para la ganadora; el Sitio de Autos 11-12 estaría a su disposición durante el mismo periodo de tiempo; el Casino celebraría un baile en su honor; la Casa Ochoa obsequiaría el vestido de Cenicienta, y el fotógrafo Treviño dos fotografías. Don Joel Zertuche y doña María del Refugio Aguirre, padres de la ganadora, ofrecieron una cena en su casa a los organizadores del concurso.

Entonces sí era “organizado” el comercio de Saltillo, capaz de regalar zapatos y viajes de un automóvil de sitio durante un año, dos fotografías de estudio, un vestido de Cenicienta y un baile de gala en su honor, en un concurso dedicado a las señoritas saltillenses.

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