OPINIÓN
Campeonato Mundial de Futbol 1978
sábado, 26 de abril del 2008
Con motivo de cumplirse un aniversario importante en la carrera de César Luis Menotti, entrenador de la selección argentina de futbol, que en 1978 -hace 30 años- ganó el campeonato mundial de futbol, él mismo rememora una entrevista que le fue hecha y reflexiona sobre lo que quedó de aquel triunfo.
Pregunta: ¿Cuáles fueron los elementos más importante que determinaron aquel triunfo? ¿Los jugadores, la organización, haber jugado de local y sentir el apoyo del público?
Menotti: Ser local y contar con el público fue importante pero eso se conquista, no se otorga automaticamente. Ese apoyo nace cuando el equipo y su gente establecen una corriente afectiva con la afición. Esto se logró desde el compromiso de sostener un sentido de pertenencia, refugiado en un estilo, en una manera y no de cualquier manera.
El equipo se entrenó jugando en casi todas las provincias argentinas con seleccionados de esas provincias, encontrando en esos lugares el sentido de la representatividad, con el orgullo y el respeto, con una idea clara de juego. Así es posible contar con el público. No siempre es ventaja ser local si no se tienen ciertos valores. Alemania fue campeón en 1974 con un gran equipo. Otras potencias no pudieron (Brasil '50, España '86, Italia '90).
Pregunta: ¿Fue Argentina el mejor equipo del torneo, fue un título merecido?
Menotti: Fuimos merecidamente campeones, teníamos un gran equipo
Pregunta: ¿Y el rival más difícil?
Menotti: Fue en la final, en la que le ganamos a otro gran equipo que fue Holanda.
Pregunta: ¿Se recuerda 30 años después lo que se sintió en el momento en que sonó el silbato, confirmando la victoria sobre Holanda? ¿O los recuerdos se van deshaciendo con el tiempo?
Menotti: Cuando terminó el Mundial sentí la enorme alegría de haber cumplido junto a mis jugadores con un trabajo revolucionario de cambio y sentimiento para con la selección. El sueño de que podía cambiar las estructuras de nuestro fútbol fue eso, un inocente sueño que hoy, después de 30 años y con una realidad desesperanzadora, hace que uno se pregunte si valió la pena. Creo que sí, pero alcanzó para muy poco.
Pregunta: ¿Cuál fue el momento inolvidable del campeonato? ¿Lo más lindo?
Menotti: Lo mejor, lo inolvidable, fue mirar por tv a todo un país en la calle festejando el campeonato. Cuando terminó el partido uno no tiene la dimensión de triunfo, esto se siente algunos días después, en la gente y su reconocimiento, lo que te acerca a la dimensión de ganar un Mundial.
Pregunta: ¿Y a la inversa, lo olvidable y lo más difícil? ¿Hay algo que quisiera borrar o aclarar?
Menotti: Lo más difícil fue hacerles entender a los presidentes de los clubes argentinos los tiempos que necesitaba la selección para la preparación. Para eso hay que contar con un presidente de la federación como lo fue Alfredo Cantilo, que sostuvo el compromiso de un proyecto, con la palabra de un caballero acompañando todo lo planificado, haciendo respetar por primera vez los tiempos necesarios de la selección nacional.
Pregunta: ¿Es molesto o injusto que los críticos vuelvan una y otra vez a sentar dudas sobre aquel partido contra Perú?
Menotti: No voy a hablar del partido contra Perú. Porque soy futbolista y porque defiendo la dignidad de los futbolistas cualquiera sea el equipo y cualquiera sea el país al que representen. La dignidad de cualquier jugador es insobornable en cualquier país del mundo.
Pregunta: También aparecen regularmente las críticas por la relación mundial/dictadura militar. Treinta años después, ¿cómo lo ve a distancia?
Menotti: Creo que la dignidad y el orgullo de los jugadores, su compromiso con su clase, con su raza, está por encima de cualquier otra relación que no sea el fútbol argentino.
Pregunta: Volviendo a lo futbolístico. Es casi unánime la opinión que aquella vez se desarrolló un modelo de trabajo con la selección que la modificó para siempre. ¿Cuales fueron las bases, la idea de ese trabajo?
Menotti: El deporte en general y el fútbol en especial, sin contar con otra razón que el éxito, fue y será utilizado por los poderes de turno. Los primeros "amigos" del campeón son siempre los poderosos. Los que creen que pueden utilizarlo, minimizando al pueblo que acompaña al campeón con su sentimiento, con su pasión, sin que esto los margine para seguir al otro día sufriendo el despotismo de una clase dirigente que nos arrastra a las peores miserias imaginables haciendo gala de una memoria histórica que bienvenida sea pero teniendo el mismo miedo que antes, cuando se trata de ejercer una memoria política.
Hoy es fácil hablar de la dictadura, lo que es difícil es discutir y señalar a los poderes económicos que antes contaban con los militares y siempre cuentan con los miserables que sin ser militares nos llevaron a la peor desculturización y miseria que ni el diablo podía imaginar.
Pregunta: ¿Que quedó de aquello en el fútbol argentino de hoy?
Menotti: Nada quedó de aquel fútbol. Ya no le pertenece a la gente, se lo robó el mundo del gran negocio.
Pregunta: ¿Cuáles fueron los elementos más importante que determinaron aquel triunfo? ¿Los jugadores, la organización, haber jugado de local y sentir el apoyo del público?
Menotti: Ser local y contar con el público fue importante pero eso se conquista, no se otorga automaticamente. Ese apoyo nace cuando el equipo y su gente establecen una corriente afectiva con la afición. Esto se logró desde el compromiso de sostener un sentido de pertenencia, refugiado en un estilo, en una manera y no de cualquier manera.
El equipo se entrenó jugando en casi todas las provincias argentinas con seleccionados de esas provincias, encontrando en esos lugares el sentido de la representatividad, con el orgullo y el respeto, con una idea clara de juego. Así es posible contar con el público. No siempre es ventaja ser local si no se tienen ciertos valores. Alemania fue campeón en 1974 con un gran equipo. Otras potencias no pudieron (Brasil '50, España '86, Italia '90).
Pregunta: ¿Fue Argentina el mejor equipo del torneo, fue un título merecido?
Menotti: Fuimos merecidamente campeones, teníamos un gran equipo
Pregunta: ¿Y el rival más difícil?
Menotti: Fue en la final, en la que le ganamos a otro gran equipo que fue Holanda.
Pregunta: ¿Se recuerda 30 años después lo que se sintió en el momento en que sonó el silbato, confirmando la victoria sobre Holanda? ¿O los recuerdos se van deshaciendo con el tiempo?
Menotti: Cuando terminó el Mundial sentí la enorme alegría de haber cumplido junto a mis jugadores con un trabajo revolucionario de cambio y sentimiento para con la selección. El sueño de que podía cambiar las estructuras de nuestro fútbol fue eso, un inocente sueño que hoy, después de 30 años y con una realidad desesperanzadora, hace que uno se pregunte si valió la pena. Creo que sí, pero alcanzó para muy poco.
Pregunta: ¿Cuál fue el momento inolvidable del campeonato? ¿Lo más lindo?
Menotti: Lo mejor, lo inolvidable, fue mirar por tv a todo un país en la calle festejando el campeonato. Cuando terminó el partido uno no tiene la dimensión de triunfo, esto se siente algunos días después, en la gente y su reconocimiento, lo que te acerca a la dimensión de ganar un Mundial.
Pregunta: ¿Y a la inversa, lo olvidable y lo más difícil? ¿Hay algo que quisiera borrar o aclarar?
Menotti: Lo más difícil fue hacerles entender a los presidentes de los clubes argentinos los tiempos que necesitaba la selección para la preparación. Para eso hay que contar con un presidente de la federación como lo fue Alfredo Cantilo, que sostuvo el compromiso de un proyecto, con la palabra de un caballero acompañando todo lo planificado, haciendo respetar por primera vez los tiempos necesarios de la selección nacional.
Pregunta: ¿Es molesto o injusto que los críticos vuelvan una y otra vez a sentar dudas sobre aquel partido contra Perú?
Menotti: No voy a hablar del partido contra Perú. Porque soy futbolista y porque defiendo la dignidad de los futbolistas cualquiera sea el equipo y cualquiera sea el país al que representen. La dignidad de cualquier jugador es insobornable en cualquier país del mundo.
Pregunta: También aparecen regularmente las críticas por la relación mundial/dictadura militar. Treinta años después, ¿cómo lo ve a distancia?
Menotti: Creo que la dignidad y el orgullo de los jugadores, su compromiso con su clase, con su raza, está por encima de cualquier otra relación que no sea el fútbol argentino.
Pregunta: Volviendo a lo futbolístico. Es casi unánime la opinión que aquella vez se desarrolló un modelo de trabajo con la selección que la modificó para siempre. ¿Cuales fueron las bases, la idea de ese trabajo?
Menotti: El deporte en general y el fútbol en especial, sin contar con otra razón que el éxito, fue y será utilizado por los poderes de turno. Los primeros "amigos" del campeón son siempre los poderosos. Los que creen que pueden utilizarlo, minimizando al pueblo que acompaña al campeón con su sentimiento, con su pasión, sin que esto los margine para seguir al otro día sufriendo el despotismo de una clase dirigente que nos arrastra a las peores miserias imaginables haciendo gala de una memoria histórica que bienvenida sea pero teniendo el mismo miedo que antes, cuando se trata de ejercer una memoria política.
Hoy es fácil hablar de la dictadura, lo que es difícil es discutir y señalar a los poderes económicos que antes contaban con los militares y siempre cuentan con los miserables que sin ser militares nos llevaron a la peor desculturización y miseria que ni el diablo podía imaginar.
Pregunta: ¿Que quedó de aquello en el fútbol argentino de hoy?
Menotti: Nada quedó de aquel fútbol. Ya no le pertenece a la gente, se lo robó el mundo del gran negocio.