Javier Livas
Los gobiernos federal, estatales y municipales hacen de las cajas chinas un recurso muy útil y conveniente; recurren a ellas constantemente. ¿Pero qué es una caja china?

Parecería que voy a hablar de la tesorería, o de las cuentas opacas. No es por ahí. Una caja china no es una caja registradora amañada o una caja fuerte de la que se desaparecen millones o algo así.

En México, usamos a China y lo chino como sinónimo de complejo o complicado, como cuando decimos que algo está en chino. Pero tampoco se habla de caja china en ese sentido.
Los gobiernos federal, estatales y municipales hacen de las cajas chinas un recurso muy útil y conveniente; recurren a ellas constantemente. ¿Pero qué es una caja china?

Parecería que voy a hablar de la tesorería, o de las cuentas opacas. No es por ahí. Una caja china no es una caja registradora amañada o una caja fuerte de la que se desaparecen millones o algo así.

En México, usamos a China y lo chino como sinónimo de complejo o complicado, como cuando decimos que algo está en chino. Pero tampoco se habla de caja china en ese sentido.

Una caja china es una caja que contiene otra ligeramente más pequeña adentro de ella. Dentro de esta hay otra, y luego otra y así sucesivamente. Lo que son las muñecas rusas o petrushkas anidadas, son las cajas chinas.

La idea ha sido adoptada en la literatura: una narración se desvía a un subtema y luego a otro y así sucesivamente. En materia política, la caja china es una manera de distraer llamando la atención a otra noticia que despierta más curiosidad o inclusive morbo.

Se dice que hay dos grandes tipos de decepción: ocultar la verdad o mostrar lo falso. Las cajas chinas combinan ambas formas de engañar, porque hacen que se pierda la verdad destacando algo falso o inventado.

En la película La Dictadura Perfecta que critica nuestro sistema político y a una empresa televisora, la creación de una caja china es la solución que se le propone a un político para salir de un escándalo. En la película, la televisora ayuda a controlar los malos efectos de un escándalo de la corrupción rampante.

El truco es lograr que el público se distraiga con otra noticia aparentemente más interesante, más macabra o más escandalosa. Ejemplos de cajas chinas abundan en los periódicos y noticieros. Tiene qué ver con poca moralidad o poca ética con la que se gobierna y algo de colaboración de los medios de difusión.

Localmente, por ejemplo, el Caso Tanarah sirvió para distraer de las docenas de desarrollos irregulares existentes en San Pedro y de la ignominiosa corrupción de la burocracia actual.

En el Gobierno de Nuevo León, abundan noticias malas que requieren ser tapadas u opacadas por otros tipos de noticias. Que si los viajes del gobernador, la contratación de deuda excesiva, las transas del primer papá del estado. Todo el departamento de comunicación social se dedica a producir cajas chinas en serie. Una tras otra. Cualquier cosa que cubra lo malo o distraiga hacia otra cosa.

En tiempos de Vicente Fox, Martita siempre fue utilizada como la caja china del sexenio. Ante cualquier noticia negativa, la oficina de prensa sacaba a relucir algún hecho insólito u ocurrencia relacionada con la primera dama. Nunca falló la estrategia.

El actual Gobierno Federal está mostrando una incapacidad grave. No lo digo yo. Lo están diciendo Krauze, Dresser, Reyes Heroles, Rubio, Castañeda y muchos otros intelectuales. En esa circunstancia la tentación de generar cajas chinas se vuelve difícil de rechazar.

En la película se inventa un drama con el secuestro de unas gemelas. En la vida real, el gobierno de Peña Nieto tuvo al país pegado a la noticia de la desaparición de la niña Paulette. ¡Oh sorpresa! Apareció en su propia cama. Magazos.

Una caja china grande esconde una caja más pequeña. Como maniobra de distracción, forzosamente será posterior al evento que se trata de ocultar.

El crimen de los estudiantes normalistas se da poco tiempo después de que surgiera Atlatlaya, la ejecución de 22 narcos que se habían rendido. La muerte de los normalistas por órdenes de narco-políticos ha servido como la caja china que distrae del no menos grave Caso Atlatlaya.

Hace un mes alguien incitó a los normalistas a ir a protestar a Iguala. Luego desaparecieron sin dejar rastro. ¿Estaremos frente a una caja china tan mágica como la de Paulette? ¿Debemos estar preparados para la sorpresa igual de insólita?