La carrera de Licenciado en Derecho, Ildefonso la inició en 1982, pero el contacto con el medio de los abogados lo tuvo desde que era un niño, por su padre, quien ya no se encuentra con él, pero que le dejó grandes sabidurías de vida.
Asegura que pueden existir influencias para elegir este camino, como la que recibió de su padre, que fue un hombre honesto, un ejemplo; porque no hay niño que no aspire a ser como su padre y sin darse cuenta Ildefonso ya estaba involucrado en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, y en donde también tuvo la oportunidad desde 1990 de impartir algunas cátedras.
“Les digo a mis alumnos que la vocación realmente la tienen los sacerdotes, lo que es la vocación proviene del llamado de Dios, y todos nacemos con esta aptitud; así es que todos los demás nos dedicamos en aptitudes que tenemos, a otro tipo de servicio, en mi caso a la abogacía”.
Desde 1993 inició su función como notario y acentúa que en el Estado de Coahuila no está prohibido, a diferencia de otras partes del país, que el notario litigue; por lo que en este momento se desempeña como abogado y maneja muchas materias del derecho civil, familiar, penal, mercantil, entre otras.
Cursa una Maestría en la Facultad, en Derecho Constitucional, además imparte clases en Jurisprudencia de la UAdeC; lo que le ha dejado grandes satisfacciones porque de cada alumno también obtiene una enseñanza.
Recuerda un aforismo que sólo a su padre le escuchó decir, “El litigio da para comer, pero quita el hambre”.
“Es decir, es una profesión de muchas exigencias, de sentido de responsabilidad en donde si llegas a triunfar en un caso de un cliente, para cuando lo obtienes, los sinsabores del camino recorrido, los derroteros, la actitud de algunas actividades, se ha perdido el sabor; por eso se quita el hambre, también por los horarios”.