Sociedad- Sociedad

- Sociedad

Charlene, la nueva princesa de Mónaco

La fastuosa boda de su hijo, el príncipe Alberto, con la sudafricana Charlene Wittstock, devuelve a Mónaco el brillo de otros tiempos.

Por:  

miércoles, 01 de junio del 2011

  • En la imagen, El príncipe Alberto de Mónaco y su futura esposa Charlene Wittstock. Foto EFE
Madrid, España.- Llegó el momento de vestirse de gala, de andar con paso firme, pero pausado; llegó un tiempo en el que la felicidad y grandes celebraciones marcan un antes y un después en la vida del principado europeo. Han pasado muchos años desde que los monegascos no disfrutan de una gran boda y lo están deseando; ellos y sus príncipes.

Han pasado cincuenta y cinco años del enlace entre el príncipe Rainiero y la norteamericana Grace Kelly en la catedral de Mónaco. Desde entonces, las bodas que se han celebrado se han limitado a un saludo de los novios desde el balcón del palacio, y a veces ni eso. Muy lejos del boato de un gran acontecimiento.

Carolina de Mónaco, la primogénita, se casó en 1978 con Philippe Junot, un enlace que sus padres no vieron con muy buenos ojos y que duró dos años. Tras su separación, la princesa se volvió a casar, en 1983, en una ceremonia civil con el italiano Stefano Casiraghi, quien falleció en un accidente deportivo en 1990.

La hija de Rainiero volvió a contraer nupcias, en 1999, con Ernesto de Hannover, también por el juzgado y, a pesar de que no se han divorciado, es evidente que la pareja hacen vidas separadas.

Su hermana menor, Estefanía, contrajo matrimonio también en una ceremonia civil muy discreta en 1995, con Daniel Ducruet, después de que ya hubieran nacido los dos hijos en común. Su matrimonio no funcionó y, tras el correspondiente divorcio, volvió a casarse en 2003, esta vez con un joven equilibrista y malabarista acrobático, de ascendencia portuguesa, Adans Peres, en la ciudad de Ginebra, Suiza.

Ahora, cuatro mil invitados acudirán a presenciar el enlace entre el príncipe Alberto y la africana Charlene Wittstock. Las calles de Mónaco, engalanadas para la ocasión, verán como la pareja saluda a los monegascos y a sus visitantes, tras la ceremonia, desde un coche híbrido con el que realizarán un pequeño recorrido por el principado, con unos fastos que alcanzarán tres días de celebraciones, y en los que habrá una cena en la ópera, un espectáculo de fuegos artificiales y un gran baile de gala.

¿CUENTOS DE HADAS?

Regresa el cuento de hadas a un país que ha sabido utilizar la belleza de su costa y de sus princesas para centrar el foco de atención de la prensa social, más allá de erigirse en un lugar de negocios y de concentración de grandes fortunas.

En 1956, la actriz Grace Kelly, con un Oscar en la mano por "La angustia de vivir" y con películas como "Atrapa un ladrón" o "La ventana indiscreta",  hacía su entrada triunfal en el palacio de Mónaco, como princesa.

Un sueño, un cuento de hadas, como el guión de una película, la bellísima actriz lanzó al estrellato al pequeño principado.

El hecho de que el enlace fuera el primero que se televisó en la historia de las monarquías contribuyó, de manera excepcional, a desviar la atención de los problemas acuciantes de los ciudadanos y a centrar la vista del mundo en el lado más glamuroso y alegre de la vida, en un tiempo gris en el que tanto Europa como América continuaban tratando de superar las secuelas de la  II Guerra Mundial.

A ello contribuyó, sin duda,  la elegancia innata de la que hacía gala Grace Kelly en cada una de sus comparecencias. Su excepcional y delicada belleza la convirtieron en digna acaparadora de todas las miradas.

El escritor Donald Spoto, en la biografía que ha publicado recientemente sobre la fallecida princesa, la califica como una mujer "cálida, cercana, muy sensual, inteligente y de una belleza incomparable".

Casi tres décadas después de su muerte en un accidente de tráfico, Spoto publica un recorrido por los momentos más importantes de la vida de la actriz para "mostrar a una Grace Kelly mucho más cercana" y desmentir el tópico de que "sólo era una cara bonita".

EL PESO DEL MITO

"Fue una mujer fuerte, luchadora. Inicialmente podía parecer algo tímida, pero cuando la conocías te dabas cuenta de que era cercana, cálida y muy sensual. No se daba aires de nada, era divertida e irónica, muy inteligente y tenía una belleza incomparable", explicó Spoto en una entrevista a Efe.

Sus virtudes, su belleza y el mito, apuntalado además por una muerte trágica, hacen que sobre la nueva princesa, Charlene Wittstock, caiga el peso de su estela.

Sin embargo, Beatriz de Orleans, hija y nieta de los condes de Franclieu y los marqueses de Lazaire, y princesa de Orleans, por su matrimonio con Michel de Orleans, opina que "Grace Kelly tuvo su tiempo. Fue una persona muy guapa, pero ahora estamos en otra época y en otro siglo".

Directora de comunicación de la firma de moda francesa Christian Dior durante casi veinte años y actual relaciones públicas de Sha Wellness, una clínica macrobiótica, continúa diciendo que "está un poco cansada de ese tipo de comparaciones. Debe de ser muy pesado para Charlene".

"Grace era un personaje del cine y tenía el don de aparecer e impactar. Tenía el don del espectáculo. Pero no tenía una pizca de naturalidad. Hay que pasar página", dice Beatriz de Orleans.

EXCELENTE PRINCESA

La aristócrata francesa indica que ha tenido la oportunidad de coincidir en dos cenas con los futuros esposos, momentos en los que tuvo la ocasión de departir con Charlene Wittstock a la que califica como "una persona fantástica, con una gran personalidad.  Es espontánea, muy agradable y con un gran sentido del humor".

La princesa reconoce que la futura esposa de Alberto de Mónaco "ha aprendido muchísimo. Demuestra una gran inteligencia. Tiene la capacidad de dejarse aconsejar. Es una magnifica persona. Físicamente es muy elegante y ha sabido rodearse de gente que le ha sabido indicar lo que más le conviene tener en su vestuario".

Señala el gran papel que ha realizado en sus comparecencias públicas "y en las últimas bodas reales que se han celebrado". Y afirma que, sin duda, el príncipe ha hecho una gran elección. "Ha valido la pena esperar", comenta a Efe entre sonrisas.

Alberto de Mónaco tiene 53 años. Charlene apareció en su vida de una manera casual, cuando ella tenía 22, y ambos acudieron, ella a competir y él como miembro del Comité Olímpico Internacional, a los Juegos Olímpicos de Sydney (Australia). Nada hacía presagiar que aquel encuentro acabaría en boda.

A diferencia de sus padres, los novios no celebrarán el enlace en la catedral sino que la  ceremonia religiosa tendrá lugar en el patio de honores del palacio del principado y será oficiada por el Arzobispo de Mónaco, monseñor Bernard Barsi, el próximo 2 de julio.

El día anterior se celebrará la boda civil, como suele ser costumbre en el salón del trono del palacio ante cien invitados muy cercanos a las familias.

Los fastos de la boda durarán tres días. Mónaco se prepara para vivir por todo lo alto el enlace del único príncipe europeo reinante que permanecía soltero.

"Me parece muy bien que lo celebren por todo lo alto. Mónaco sabe gestionar divinamente este tipo de acontecimientos. Esta muy bien que lo hagan "a tope". Han vivido épocas con altibajos, pero los han sabido superar", dice la princesa francesa.

"Me parece una boda muy apropiada. Se les ve felices y muy enamorados. Ella ha cambiado por completo su vida y ha sabido adaptarse a la vida del principado. Va a ser una princesa fantástica. Sólo cabe darles la enhorabuena a los dos", sentencia.

Sin duda, miles de ojos estarán pendientes de este enlace, en el que, de nuevo, una mujer joven que nada tiene que ver con la realeza ni la aristocracia europea comenzará a formar parte de ella con la mayor naturalidad.

DESTACADOS:

* Mónaco se prepara para vivir la boda de su príncipe reinante con cenas en la ópera, una explosión de fuegos artificiales y todo el glamur del que hace gala en las grandes celebraciones.

* El escritor Donald Spoto, en la biografía que ha publicado recientemente sobre Grace Kelly, la califica como "una mujer fuerte y luchadora".

* Beatriz de Orleans, hija y nieta de los condes de Franclieu y los marqueses de Lazaire, y princesa de Orleans, opina que Charlene Wittstock es "una persona fantástica, con una gran personalidad. Es espontánea, muy agradable, divertida y con un gran sentido del humor. Ha valido la pena esperar".

¿Dónde sucedió?