Crearán microlaboratorios de análisis aplicados al teléfono celular.
Tendrá infinidad de aplicaciones: mejorar la salud, prevenir infecciones y contagios, evitar una intoxicación, monitorear pacientes, detectar drogas… y hacerlo en sitios remotos y con rapidez.
La introducción del teléfono móvil llevó la comunicación
prácticamente a cualquier lugar de este planeta. Pero
sólo permitía hablar. Después llegaron los smartphone, teléfonos inteligentes con conexión 3G a internet, música, videos, Wi-Fi y pantalla táctil.
Ahora, el reto consiste en crear el smart-bio-phone, un sistema que permite el análisis remoto de cualquier tipo de muestra, y que tendrá como proósito diagnosticar y transmitir resultados de forma inmediata. Y por supuesto a bajo precio, con dispositivos desechables.
Varios centros tecnológicos, en diferentes partes del mundo, ya han recibido financiamiento para poner en marcha dispositivos electrónicos que permitan dar servicio a una gran gama de requerimientos analíticos.
Por ejemplo, ya se han desarrollado aplicaciones relacionadas con el área de la salud y el medio ambiente, entre ellas análisis de sangre a distancia, toxicidad de alimentos, estudios del agua y detección de drogas ilícitas.
Parece ciencia ficción. Sobre todo porque la tarjeta (labcard) en la que se inserta la muestra que se ha de analizar es un auténtico microlaboratorio montado en un plástico y adaptado a un chip.
Sus creadores lo han llamado Labonafoil (Lab-on-a-foil, “laboratorio en una lámina”) y consiste en un dispositivo de “usar y tirar”, barato, que permitirá detectar e identificar cualquier tipo de molécula.
James Bond, el Agente 007, ya había probado estos adminículos de ficción en la película Casino Royale, en la que su mítico martini se convirtió en una trampa mortal cuando el malo de la película logró colocar en él un veneno altamente letal.
Después de tomarlo, Bond
empezó a ver doble, se dirigió a su coche y, mientras agonizaba, le mostró al mundo el concepto del smartbiophone que en este artículo pretendemos hacerle entender a usted Bond telefoneó a los científicos de su agencia secreta, en Londres. Por videoconferencia, le indicaron cómo extraerse una gota de sangre e insertarla en un lector que, a su vez, introdujo en el teléfono. El diagnóstico fue inmediato.
Sus científicos comprobaron con horror que se trataba de un veneno letal. Sólo había una opción: conectar un desfibrilador a su pecho y programarlo para que se activara cuando su corazón dejara de latir. En fin, que gracias a aquel teléfono celular, todavía tenemos al Agente 007.
Opciones infinitas
Trasladadas al mundo real, las opciones que se abren ante esta nueva tecnología son infinitas. Por ejemplo, ayudará a mejorar la salud y a prevenir infecciones y contagios, incluso en sitios remotos, de manera rápida y en circunstancias extremas.
En la actualidad, en zonas alejadas, los resultados de un análisis de agua o de productos comestibles que pueden estar contaminados, suelen tardar varios días, pero con este microlaboratorio usted tendría los resultados en un par de minutos, dependiendo del tipo de análisis requerido.
También sería muy útil en los hospitales y en las consultas de los médicos rurales, que podrán obtener rápidamente los resultados de las pruebas de sus pacientes y darle un mejor seguimiento en caso de requerirlo.
Ya se están desarrollando los lectores y los software del teléfono, así como también las tarjetas (labcards) necesarias para cada tipo de análisis. Se trata de un proyecto muy ambicioso, con enormes aplicaciones en el cam- Casi de ficción Crearán microlaboratorios de análisis aplicados al teléfono celular.
Tendrá infinidad de aplicaciones: mejorar la salud, prevenir infecciones y contagios, evitar una intoxicación, monitorear pacientes, detectar
drogas… y hacerlo en sitios remotos y con rapidez. po de la salud, de las investigaciones forenses, del antidoping y de todos aquellos campos en donde se requiera del análisis de una muestra para tomar un decisión importante.
Por ejempo, una tarjeta (labcard) servirá para analizar alimentos y determinar si están o no libres de salmonelosis, Escherichia coli o campylobacteriosis. Tanto en Estados Unidos como en Europa se ha confirmado en los dos últimos años millones de casos de envenenamiento alimentario causados por las bacterias antes mencionadas.
La detección de esas bacterias en la carne de cerdo, de ganado vacuno, de aves de corral, e incluso en los abastecimientos de agua, en las hortalizas y en otros vegetales que se regaran con esas aguas, evitaría no sólo muchos problemas serios de salud, sino muertes innecesarias.
Los microlaboratorios telefónicos también permitirán monitorear a muchos tipos de pacientes de manera remota, con sólo darse un pinchazo en un dedo y colocar una gota de sangre sobre la tarjeta (labcard), la cual tendría la capacidad de detectar los niveles de los parámetros de interés para el médico.
El sistema es cómodo, ahorra tiempo y esperas angustiosas: el paciente ya no tendría que desplazarse al hospital, sino que podría ser monitoreado desde el centro de salud más cercano y tener los resultados sin esperar.
cm