Sociedad - Sala de lectura

- Sala de lectura

Celebra Chile los 40 años del Nobel a Pablo Neruda

"Mi voz es la de todos los que no tienen voz", dijo alguna vez el vate, admitiendo el sello social de su obra.

Fuente: 

jueves, 20 de octubre del 2011

En la imagen, el poeta chileno Pablo Neruda al reibir el Nobel de literatura. Foto Especial
En la imagen, el poeta chileno Pablo Neruda al reibir el Nobel de literatura. Foto Especial
Santiago de Chile, Chile.- En el 40 aniversario de la concesión del premio Nobel de Literatura al poeta Pablo Neruda, el 21 de octubre de 1971, Chile conmemora un reconocimiento global a su obra y al intento de América Latina de tener una voz propia en las letras.

"Mi voz es la de todos los que no tienen voz", dijo alguna vez el vate, admitiendo el sello social de su obra y de gran parte de las obras de un continente forjado en su mestizaje e independencia.

Con todo, entre las protestas sociales y estudiantiles que sacuden Chile, los homenajes al Nobel están en un segundo plano, aunque la Fundacion Neruda organizó charlas, videos y debates en las casas del poeta.

Heredero del modernismo latinoamericano de Darío, la obra y vida de Neruda transcurrieron entre la lucha obrera, la memoria hispanoamericana y el amor infiel y apasionado en salones parisinos o tugurios ceylandeses, lugares donde ejerció por igual la diplomacia y la fiesta.

Coleccionista de libros, caracolas, pipas y mascarones, Neruda fue un vividor ajeno al estereotipo del poeta triste y maldito. Engañó a su mujer, Matilde Urrutia, en su lecho moribundo con su sobrina.

"Era un coleccionista compulsivo", dijo a dpa antes de morir su amigo Volodia Teitelboim, quizás su más importante biógrafo.

El también fallecido escritor Manuel Guerrero, también amigo del poeta en algunos años de su vida, recordó años atrás cómo en una noche de juerga Neruda perdió la cabeza por una pianola que tocaba sola en un bar del puerto chileno de Valparaíso.

"Le dijo al dueño de ese local que le pagaba lo que fuera, pero el tipo se negó y Neruda salió enojado, furibundo. Tal vez por su infancia pobre, necesitaba tener todo lo que quería", dijo Guerrero.

Exilio, asados con carne de oso y parrandas con los intelectuales de América Latina constituyeron así los derroteros de este niño de cara melancólica crecido en un hogar ferroviario en el pluvioso sur chileno.

Nacido como Neftalí Reyes el 12 de julio de 1904, este artista comunista, que alguna vez quiso ser presidente de su país, forjó su amor por la literatura leyendo a Emilio Salgari y al poeta checo Jan Neruda, de quien sacó su seudónimo.

"Crepusculario", "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" y "El Canto General" constituyen sus obras cumbres.

También "Los Versos del Capitán", poemas que navegaron anónimos por el mundo hasta que Neruda reconoció que los escribió para su entonces amante Matilde Urrutia.

"Incitación al Nixonicidio y Alabanza de la Revolución Chilena" es quizás su pieza más francamente política, pero menos literaria.

Su muerte el 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar, fue hija del cáncer que lo aquejaba desde hacía años. Su entierro, como todo contraste poético, fue para muchos el primer acto de protesta a la dictadura del hoy fallecido general Augusto Pinochet.