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Cártel dicta La Línea para operar en Juárez

Ciudad Juárez, Chihuahua.- La organización criminal es una línea recta, dicen. Todos los vendedores de droga, los sicarios, los policías que los protegen y los burreros que llevan la cocaína a EU deben estar alineados. Los narcotraficantes del cártel de Juárez crearon un nuevo concepto para llamar a la organización.

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miércoles, 16 de abril del 2008

    Se autodenominan La Línea. Nadie sabe con exactitud por qué usaron ese nombre, pero cada quien le da su interpretación y su significado. Y todos le temen.

    "Yo estoy en La Línea", suelen decir los capos para abrirse paso con los policías o para pasar los retenes sin problemas. "Ya ingresé a La Línea", revelan los nuevos traficantes a sus amigos cuando entran a la organización. "En esa camioneta viajan los de La Línea", suelen comentar algunos ciudadanos que conocen el nombre.

    Es un concepto nuevo en Juárez.

    Varios jefes policiacos consultados aseguran que Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, no lo utilizaba. Esa fue una idea de su hermano Vicente Carrillo Fuentes, quien se quedó con el mando del Cártel de Juárez a la muerte del capo en 1997.

    El concepto se maneja en la ciudad desde hace tres o cuatro años, sobretodo en el bajo mundo.

    "Yo no sabía lo que era", platicó un policía municipal llamado Víctor. "Yo ingresé a la corporación hace dos años, y no lo sabía. Hasta que un día un hombre de una camioneta me dijo: Soy de La Línea. Y un compañero me dijo que lo teníamos que dejar pasar y lo dejamos pasar".

    Víctor le preguntó a su compañero lo que eso significaba, y recibió una explicación convincente. "Son los jefes de la plaza. Así se llaman: La Línea". Desde entonces el policía Víctor, los deja pasar y los deja andar por la ciudad.

    "Nadie se mete con ellos. Es imposible. Mis compañeros me fueron explicando que ellos tenían protección y que nadie puede hacer nada", platicó el policía.

    Meses después, el agente Víctor conoció la historia de un amigo suyo que fue humillado por La Línea. "Mi compañero policía detuvo a unos hombres armados, y le sacaron los cuernos de chivo, lo hincaron, y le pusieron la metralleta en la cabeza, y le dijeron: no te metas con La Línea. La próxima vez te mueres".

    Desde ese día, Víctor ni los voltea a ver.

    "A veces yo los veo que llegan en convoy. A veces se estacionan y se bajan armados. Uno no puede hacer nada. Lo único que hago es voltearme, como si no los viera", platicó Víctor. "Uno sólo no puede contra ellos. Yo sí quería ser policía y combatir a la delincuencia, pero necesitarían quitar a todos los jefes. Tiene que ser una decisión de muy arriba, desde el Presidente de México, porque La Línea tiene hombres en todas partes", señaló.

    Mucha gente en la ciudad conoce a miembros de La Línea. Puede ser un primo o un amigo de la infancia o un compañero de la secundaria o de la preparatoria. Son tantos que casi todo mundo conoce a alguien. La Línea tiene en sus redes a los pandilleros de Los Aztecas que se dedican al sicariato, a los comandantes de la policía municipal que protegen los cargamentos, a los policías estatales que están arreglados, a jueces y agentes del Ministerio Público. Ahí están alineados los burreros que pasan la droga, los taxistas que forman la red de información y hasta los postes (los orejas en los barrios).

    Un joven profesionista de Ciudad Juárez llamado Mario explicó que uno de sus amigos de la preparatoria, ingresó a La Línea. "Era mi mejor amigo, y era de clase media. Terminó la prepa y se desapareció un rato. Después me lo encontré en un restaurante y lo vi muy bien vestido, traía una cadena de oro y un carro bueno. Me dijo que tenía algunos negocios", platicó. Dos o tres años después, Mario volvió a ver a su amigo en una reunión de generación. El tipo traía una camioneta lujosa.

    "Él me dijo: Soy de La Línea. Me va muy bien. Muy pronto me van a asignar una plaza grande", contó Mario. "Yo no le dije nada, pero me asustó. Hace como un año que no lo veo. No anda por aquí. Tal vez está en la cárcel, o ya lo mataron, o está en otra plaza".

    Los ciudadanos le temen a La Línea. Después de dos años de policía, Víctor, también les teme. "Ellos son los que mandan. Ellos nos dan órdenes. Es increíble, pero así es.