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Barenboim cumple 70 años

Desde hace más de diez años dirige la orqueseta de la Staatsoper de Berlín.

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miércoles, 14 de noviembre del 2012

  • Director de orquesta, pianista, apóstol de la conciliación... Daniel Barenboim cumple 70 años este jueves. Foto Especial

Berlín, Alemania.- Director de orquesta, pianista, apóstol de la conciliación... Daniel Barenboim cumple 70 años este jueves, y lo celebra con un concierto en la Filarmónica de Berlín.

Cuando irrumpe en su oficina, un vaso de agua está ya preparado y un cigarro arderá en breve: A Daniel Barenboim no le gusta perder el tiempo, tampoco entre el primer y segundo acto de la ópera "Siegfried".

Una carta, una llamada; sin embargo, esta tarde no quiere dar la imagen del maestro sin descanso. Barenboim se sienta en una silla, agarra un Cohiba y revive esa tarde en la que Artur Rubinstein le indujo en Tel Avid a fumar su primer cigarro. Entonces tenía 14 años y llevaba pantalón corto.

El tiempo se congela en ese momento en la Staatsoper de Berlín y sólo vuelve a correr cuando el director de orquesta recuerda que tiene que continuar con la ópera de Wagner.

Ni siquiera en su 70 cumpleaños Barenboim tomará un respiro. "Hacer música es para mí la mayor diversión", comenta en conversación con dpa. "Me autoregalo un concierto", agrega.

En la Filarmónica de Berlín tocará el concierto para piano de Beethoven Nr.3 y el primer concierto para piano de Tschaikovsky. Su amigo Zubin Mehta será el encargado de dirigir la Staatskapelle de Berlín. La recaudación irá para las esculeas musicales para niños que Barenboim fundó en 2005.

Argentino nacido en Buenos Aires y con nacionalidad israelí, española y ciudadanía palestina, Barenboim es, en definitiva, un músico del mundo.

Desde hace más de diez años dirige la orqueseta de la Staatsoper de Berlín. Para el alcalde de la ciudad, Klaus Wowereit, Barenboim es "la única estrella mundial" que tiene la capital alemana.

Barenboim compagina ese trabajo con la dirección de la orquesta del Diván Este-Oeste, formada con músicos procedentes de Israel, países árabes y España, que con el tiempo se ha convertido en todo un símbolo mundial de la conciliación en el conflicto de Cercano Oriente.

Su pasión por el piano viene de lejos. Ya con siete años maravillaba sobre el escenario en su Buenos Aires natal con piezas de Beethoven. "No conocía a nadie que no tocara el piano", recuerda sobre esos años. "Mi percepción de aquellos tiempos era que todo el mundo tocaba el piano", agrega.

Sin embargo, su infancia no fue una infancia común. "Con diez años ya había tocado en Viena, Roma y Tel Aviv. Después en París, Londres y Nueva York. Y con 17 estuve de gira en Sudáfrica", rememora.

Para Barenboim la clave del entendimiento humano mundial es la música. A su modo de ver, las personas deberían escucharse las unas a las otras, como en una orquesta en la que cada uno hace lo que tiene que hacer pero debe escuchar a sus compañeros.

"Lucho contra la ignorancia de los israelíes y de los palestinos", comenta sobre el conflicto en Oriente Próximo y sus compromisos adquiridos en la zona.

Barenboim exige desde ambos lados comprensión para las dos formas de ver la historia. Sin embargo, a veces le decepciona lo poco que avanza. "Es un conflicto profundamente humano en el que las dos partes exigen el derecho de querer vivir en los mismo lugares", indica.

Un pasado como nieto de inmigrantes rusos y nacido en 1942 en Buenos Aires es lo que ha conformado el mundo de Barenboim y su entendimiento del mundo musical. "No soy ni sólo judio, ni argentino o músico afincado en Alemania. Una persona moderna se define, sobre todo, por la posibilidad de tener más de una identidad", explica.

"Si dirijo una sinfonía de Anton Bruckner seré, conscientemente o inconscientemente, centroeuropeo. Pero si toco tango al piano, soy argentino", agrega.

En 1952 se mudó con sus padres a Israel. Tras sus estudios de dirección en Italia y sus clases de composición con Nadia Boulanger en París, Barenboim tocaría en 1954 para su ídolo Wilhelm Furtwängler.

Sin embargo, no pudo aceptar la invitación de la Filarmónica de Berlín por la oposición de su padre que consideraba que nueve años desde el final de la Segunda Guerra Mundial no era tiempo suficiente para que un judío pudiera pisar de nuevo Alemania.

No fue hasta 1964, en el décimo aniversario de la muerte de Furtwängler cuando Barenboim pudo tocar su concierto de piano.

En la década de los 50 y 60 viajó por todo el mundo interpretando conciertos de piano de Beethoven de la mano del director Otto Klemperer. Fue en esa época caundo empezó a fraguarse su segunda carrera, la de director de orquesta.

A partir de 1967 fue asumiendo cada vez con mayor frecuencia la dirección de grandes orquestas en Berlín, Nueva York y París. En julio de 1987 sería nombrado director artístico de la nueva ópera parisina de la Bastilla.

Después fue el sucesor de Georg Solti en 1991 al frente de la Chicago Symphony Orchestra y un año más tarde pasaría a dirigir la Staatsoper de Berlín.

Barenboim tuvo que hacer frente a duros golpes en su vida privada. Su mujer, la violoncelista británica Jacqueline Du Pré murió en 1987 tras sufrir durante años de esclerosis múltiple.

Más adelante, Barenboim se casó con la pianista rusa Elena Bashkirova con la que tuvo dos hijos. Michael toca el violín como solista y David es hiphopero bajo el nombre de KD-Supier.


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