Hasta 2013 no llegará la recuperación y ésta será "modesta", con un crecimiento económico del 0.2 %, según apunta el banco central español en su boletín.
Madrid, España.- Tras un 2011 nefasto para la economía de España, el año que acaba de empezar será incluso peor: el PIB se contraerá este 2012 un 1.5 por ciento, mientras la tasa de desempleo continúa subiendo hasta rebasar el 23 por ciento. La recuperación comenzará en 2013 y aún así, será "moderada".
Ésta es la previsión que trazó hoy el Banco de España para un país que lleva ya cuatro años en crisis económica y en el que el final del túnel apenas se atisba.
Hasta ahora, la previsión oficial del gobierno para 2012 -realizada por el anterior Ejecutivo, encabezado por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero- era de un crecimiento económico del 2.3 por ciento para este 2012.
El pronóstico del Banco de España se sitúa muy lejos de ella y anticipa una dura recesión, en línea con los augurios sombríos sobre la economía española que llegan desde instituciones y organismos internacionales. Tanto el nuevo gobierno español de Mariano Rajoy como la Comisión Europea tienen aún que hacer públicas próximamente sus previsiones sobre la economía española.
"El recrudecimiento, desde el verano del año pasado, de las tensiones en los mercados financieros del área del euro (...) ha debilitado la confianza de los agentes privados y endurecido las condiciones de financiación afectando negativamente a las perspectivas de crecimiento económico", señaló el antiguo banco emisor español.
En su boletín económico publicado hoy, calcula que la economía española cayó un 0.3 por ciento en el último trimestre de 2011, con un crecimiento del 0.7 por ciento para el conjunto del año, seis décimas por debajo de lo que pronosticó el Ejecutivo de Zapatero.
Las causas hay que buscarlas en una demanda privada débil, en la restricción del crédito y en el ajuste fiscal.
Tanto el Banco de España como el gobierno de Mariano Rajoy ya avanzaron hace unas semanas que la economía del país va a entrar en recesión en este primer trimestre del año. Será la segunda recesión en muy poco tiempo: el país entró en ella, por primera vez en 15 años, en el último trimestre de 2008 y no logró salir hasta el primero de 2010.
La nueva recesión, según el Banco de España, será "confluencia del proceso de ajuste del sector privado con el del sector público".
Hasta 2013 no llegará la recuperación y ésta será "modesta", con un crecimiento económico del 0.2 por ciento, según apunta el banco central español en su boletín. El desempleo, sin embargo, continuará por encima del 23 por ciento.
Este 2012 trepará hasta el 23.4 por ciento y en 2013 será sólo de una décima menos. Según los últimos datos oficiales, correspondientes al tercer trimestre de 2011, España tiene casi cinco millones de personas sin trabajo, un 21.52 por ciento de la población activa.
Sindicatos y patronal negocian actualmente una nueva reforma laboral para España, después de la que aprobó el Ejecutivo de Zapatero y que, entre otras cosas, abarató el despido y fue contestada por los sindicatos con una huelga general en septiembre del año 2010.
La previsión del Banco de España "es un incentivo para poner en marcha (...) el programa de política económica del gobierno español, que se basa en austeridad presupuestaria, en reformas económicas y, sobre todo, en un compromiso muy superior al que tenía hasta el momento el gobierno español", manifestó hoy desde Bruselas el ministro de Economía, Luis de Guindos.
En lo relativo a l déficit público, un asunto que trae de cabeza al Ejecutivo de Rajoy, el Banco de España considera "urgente" e "imprescindible" cumplir el compromiso de consolidación y para ello pidió un mayor control de las cuentas de las comunidades autónomas.
España no logró cumplir en 2011 con el 6 por ciento de déficit público al que se había comprometido y cerró el año con una tasa que se sitúa en torno a dos puntos por encima, según anticipó ya el gobierno de Rajoy, que aún tiene que publicar las cifras oficiales.
El compromiso adquirido con la Unión Europea (UE) es rebajar ese déficit al 4.4 por ciento este año, una cifra que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, puso en duda la semana pasada pero que el Ejecutivo español se compromete a cumplir, según ha reiterado por activa y por pasiva en los últimos días.
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