La vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo (i), habla junto a su esposo el presidente de nicaragua Daniel Ortega (d) durante la toma de posesión de su tercer mandato consecutivo a la presidencia, en Managua, Nicaragua. Foto: EFE
A la ceremonia asistieron cinco presidentes: Nicolás Maduro (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Tsai Ing-wen (Taiwan), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) y Juan Orlando Hernández (Honduras).
Han pasado 39 años del asesinato de mi padre y encontramos hoy una situación bastante parecida, incierta, donde se reinaugura un gobierno sentado sobre la ilegalidad"...
Cristiana Chamorro Barrios, hija del Pedro Joaquín Chamorro, director del diario “La Prensa”

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, asumió nuevamente el máximo cargo de Gobierno para un nuevo mandato de cinco años, tras diez años en el poder y después de ser reelegido en los comicios del 6 de noviembre pasado.

En un acto en la plaza de la Revolución, en el viejo centro de Managua, también asumió la vicepresidencia la vocera oficial y primera dama, Rosario Murillo, quien juró cumplir su misión “con el poder de Dios", encomendándose a él y al pueblo.

La juramentación de los políticos estuvo a cargo del sindicalista Gustavo Porras, que el lunes fue ungido presidente del Parlamento, donde el gobernante Frente Sandinista ocupa 73 curules y tiene aliados en las restantes 18.

Vestido de negro, mientras Murillo lucía un vestido holgado y estampado en tonos rojizos, Ortega recibió la banda presidencial. Más tarde caminó sobre la tarima y le pidió la bendición a su amigo el cardenal católico Miguel Obando, otrora archienemigo de los sandinistas.

Ortega, de 71 años, fue presidente entre 1985 y 1990, durante la revolución sandinista, y volvió al poder en 2007. Fue reelegido en 2011 y nuevamente el pasado 6 de noviembre, en unos comicios celebrados sin oposición real ni observadores independientes.

La principal coalición opositora, que fue excluida de las elecciones, calificó los comicios como "una farsa" y ha pedido la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), a través del secretario general, Luis Almagro, para anularlos y convocar otra elección.

Ortega tomó posesión ante miles de jóvenes activistas del Gobierno sentados en sillas dispuestas ordenadamente en la inmensa e iluminada plaza, donde en 1979 ingresaron las guerrillas sandinistas que derrocaron al dictador Anastasio Somoza.

En un discurso de casi dos horas, recordó las guerras que sufrió el país desde 1856, apoyadas por distintos gobiernos de Estados Unidos, y dijo que “no pierde las esperanzas” de que Washington pague una indemnización ordenada en 1987 por la Corte de la Haya, y que Managua calculó entonces en 17,000 millones de dólares.

Afirmó que su regreso al Gobierno hace 10 años permitió “sentar bases de confianza para reconstruir Nicaragua” mediante una alianza entre el Gobierno, el gran capital y las fuerzas armadas, que prometió afianzar en los próximos años.

Ortega también recordó el apoyo de Cuba a la revolución de los años de 1980 y la millonaria ayuda financiera que le ha dado Venezuela desde 2007, y que continúa hasta hoy con el suministro de grandes cantidades de crudo en condiciones preferenciales.

A la ceremonia asistieron cinco presidentes: Nicolás Maduro (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Tsai Ing-wen (Taiwan), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) y Juan Orlando Hernández (Honduras).

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro (d) es visto junto al presidente de Nicaragua Daniel Ortega (i) durante la toma de posesión de su tercer mandato consecutivo a la presidencia, en Managua, Nicaragua. Foto: EFE

La presidenta de Taiwan, que ofreció redoblar el comercio y la cooperación financiera con Nicaragua, llegó a Managua procedente de Honduras, como parte de una gira centroamericana que a partir de mañana la llevará a Guatemala y a El Salvador.

Apenas horas antes de la investidura presidencial, líderes opositores se reunieron en un cementerio de Managua para recordar al periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado el 10 de enero de 1978 por presuntos sicarios de la dictadura de Anastasio Somoza.

"Han pasado 39 años del asesinato de mi padre y encontramos hoy una situación bastante parecida, incierta, donde se reinaugura un gobierno sentado sobre la ilegalidad", dijo Cristiana Chamorro Barrios, hija del legendario director del diario “La Prensa”.

Mientras tanto, unos 2.000 campesinos marcharon en el sur del país para exigir la suspensión del proyecto de canal interoceánico, por considerar que amenaza al medio ambiente y a miles de pobladores que serían expropiados en esa región.

"Estamos diciendo una vez más que exigimos la derogación de la ley 840 (...) los campesinos merecemos vivir en nuestras tierras que Daniel Ortega nos quiere quitar", afirmó Francisca Ramírez, líder del Consejo de Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, un movimiento campesino que se opone al canal.

Rosario Murillo, la poderosa vicepresidenta de Nicaragua

A sus 65 años, Rosario Murillo es considerada la mujer más poderosa de Nicaragua. Poeta, escritora y vocera exclusiva del Gobierno, ha llegado a la vicepresidencia de la República de la mano de su marido, el mandatario Daniel Ortega.

La fórmula Ortega-Murillo ganó las elecciones del pasado 6 de noviembre con el 72,5 por ciento de los votos, según los datos oficiales de los comicios generales realizados sin oposición real ni observadores independientes.

Ortega, de 71 años, fue reelegido por segunda vez como candidato del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para iniciar un cuarto mandato presidencial este 10 de enero, el tercero en forma consecutiva.

Nacida en Managua en 1951, Murillo se opuso a la dictadura de Anastasio Somoza desde el grupo cultural "Gradas", formado por artistas que en la convulsa década de 1970 se reunían en los atrios de las iglesias para manifestarse en contra del régimen.

La vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo (i), celebra junto a su esposo el presidente de Nicaragua Daniel Ortega (c), el presidente de Venezuela Nicolás Maduro (2d) y el presidente de Bolivia Evo Morales (d) en Managua, Nicaragua. Foto: EFE

Fue secretaria del asesinado director del diario “La Prensa”, Pedro Joaquín Chamorro, y en 1977 conoció a Daniel Ortega en el exilio en Costa Rica. Tras el triunfo de la revolución (1979-1990) y mientras su esposo gobernaba el país, ella dirigió la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC).

Madre de nueve hijos, siete de los cuales los procreó con Ortega, "la compañera Rosario" fue ganando poder desde que el líder sandinista volvió al Gobierno en 2007, después de 16 años en la oposición.

Desde entonces, como “coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía”, ha sido la única vocera del Gobierno, dirige las reuniones del gabinete, coordina planes de emergencia, jornadas de salud y organiza en detalle cada uno de los actos gubernamentales.

Se afirma que los principales lemas del Gobierno, que combinan la jerga izquierdista con frases religiosas, han sido obra de esta poderosa mujer, en cuyas diarias intervenciones en las radios oficialistas invoca a Dios, a la virgen y todos los santos.

Ataviada con coloridos ropajes y abundantes anillos, pulseras y collares con piedras "de la buena suerte", la primera dama ha punteado en las encuestas como el personaje "más popular", aunque se afirma que en el FSLN hay muchos sandinistas que se le oponen.

Analistas opinan que fue elegida candidata a vicepresidenta para "asegurar la sucesión" en caso de que Ortega, aquejado desde hace años por una enfermedad nunca revelada, no complete sus cinco años de Gobierno.

Es la primera vez en Nicaragua que un matrimonio ocupa los dos máximos cargos de poder. Además, siete de sus hijos manejan inversiones, negocios privados y una docena de radioemisoras y canales de televisión.

En América Latina se recuerda el caso de Juan Domingo Perón e Isabel Martínez, ungidos presidente y vicepresidenta de Argentina en 1973. Tras la muerte del caudillo en 1974, Martínez asumió el Gobierno hasta ser derrocada por un golpe militar en 1976.

Además de los siete hijos con el presidente, Murillo tuvo previamente otros dos, entre ellos Zoilamérica Narváez, que en 1998 demandó a su padrastro Daniel Ortega por abuso y violación sexual desde que era una niña. El juicio no prosperó porque Ortega se amparó en su inmunidad como diputado.

En círculos políticos se asegura que el enorme poder de la primera dama es justamente fruto del apoyo absoluto que le dio a su esposo en medio del escándalo: ella se enfrentó públicamente a su hija biológica, quien hoy vive virtualmente exiliada en Costa Rica con un boliviano expulsado de Nicaragua en 2013.