Un mexicano que ganará el salario mínimo al día, tendrá que laborar 23:53 horas para completar una Canasta Alimenticia Recomendable, le quedarán libres 7 minutos para transportarse, dormir, asearse y convivir con su familia. (Foto: Archivo Vanguardia)
Un estudio del Centro de Análisis Multidisciplinario, de la máxima casa de estudios, detalla que si un mexicano que gane el salario mínimo (que a partir del 1 de enero será de 80.04 pesos) quiere obtener el dinero necesario para adquirir la Canasta Alimenticia Recomendable (que llegó en octubre, a 218.06 pesos) tendría que trabajar más que ‘un esclavo’: tendría que cubrir una jornada de casi 24 horas.
Con el salario mínimo y la imperiosa necesidad de conseguir la paga para la alimentación de la familia, un trabajador mexicano le quedan siete minutos al día para realizar el resto de actividades, como transportarse, dormir, aseo personal, convivir con su familia, etcétera. En resumen, la condición de los trabajadores mexicanos en 2016, está peor que en el esclavismo”.
Alberto Arroyo Picard, investigador de la UNAM y cofundador de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio.

CIUDAD DE MÉXICO.- Para hacer frente a una eventual disminución de las inversiones de EU en México, amenazadas por el nuevo Presidente electo de ese país, Donald Trump, se planteó como sugerencia de alternativa el fortalecimiento del “mercado interno”, en el que la población tenga capacidad de compra y salarios que lo permitan.

En México, sin embargo, ocurre lo contrario. De acuerdo con una investigación del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el más reciente aumento salarial anunciado el pasado 1 de diciembre, no sólo es “insuficiente”, sino que a la población que lo gana (7.9 millones de personas) le faltarían aún casi dos jornadas adicionales para completar sólo el derecho a la alimentación.

Titulado “El salario mínimo: un crimen contra el pueblo mexicano. Cae 11.11% el poder adquisitivo durante el sexenio de Peña Nieto”, el reporte incluye una gráfica que muestra cómo, en 1987, el salario era casi el doble del precio de lo que la investigación denomina Canasta Alimenticia Recomendable (CAR).

Casi tres décadas después (a octubre pasado), sin embargo, el precio de la CAR se había multiplicado por tres veces el valor del salario mínimo; es decir, 73.04 pesos frente a 218.06.

“Se necesitan tres salarios mínimos solamente para adquirir la Canasta Alimenticia Recomendable, es decir un aumento del 200 por ciento para que el salario mínimo alcance para comer, y para alcanzar el poder adquisitivo de 1987 se requeriría que el salario mínimo fuera de cinco veces lo que es ahora; es decir, un aumento de 400 por ciento, unas 40 veces el aumento que ahora trata de poner Peña Nieto como si fuera un gran logro”, dice el texto.

En la misma comparación de estos valores registrados en los cuatro años del Gobierno de Enrique Peña Nieto, agrega el reporte, el poder adquisitivo del salario perdió además otro 11.11%.

“En un periodo ligeramente menor al sexenio de (Enrique) Peña Nieto, del 1 de enero de 2013 al 16 de octubre de 2016, a pesar de que el salario mínimo ha aumentado 12.8 por ciento en términos nominales, por efecto del cambio de precios de productos básicos que han aumentado 26.9 por ciento, los incrementos nominales al salario mínimo son en realidad pérdidas del poder adquisitivo del salario mínimo. En lo que va del sexenio de Peña Nieto se ha perdido el 11.11 por ciento del poder adquisitivo del salario mínimo”, detalla el documento difundido este mes.

Este desequilibrio entre los ingresos y el precio de la alimentación, recuerda la investigación, es violatoria del Artículo 123 Constitucional que, en su fracción VI, indica que “los salarios mínimos deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Por tanto, dice, un aumento salarial que cubra la CAR sería todavía insuficiente para que cubrir todas las necesidades que le exige el texto constitucional.

“Si con un salario mínimo en 2016 se puede comprar el 33.5 por ciento de la CAR, esto no quiere decir que con tres salarios mínimos se pueda hacer cumplir la Constitución, ya que con esos tres salarios mínimos sólo se podrían adquirir los alimentos, y faltarían el resto de necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural y para la educación obligatoria de los hijos”, dice el reporte del CAM.

“De los 52 millones de personas que son el total de la Población Ocupada en México, al menos el 69.3 por ciento, es decir, 36 millones de personas, tienen ingresos menores a lo que la Constitución señala que debería ser el salario mínimo. Es un crimen que se comete contra millones, violando a diario la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, agrega.

GASOLINAZOS E INFLACIÓN

El pasado 1 de diciembre, el Gobierno federal –a través de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami)– acordó que el aumento del año próximo incluirá, además, un Monto Independiente de Recuperación (MIR) de cuatro pesos diarios más un incremento de 3.9 por ciento, que dejó este indicador en 80.04 pesos diarios.

“El propósito del MIR es hacer posible que se recupere el poder adquisitivo de los trabajadores asalariados que perciben un salario mínimo general”, informó la Conasami en un comunicado.

“Para que éste se cumpla, no debe repercutirse en los precios de los bienes y servicios que consumen las familias en las que existe por lo menos un trabajador de salario mínimo general, por lo que se hace un atento exhorto a la industria, el comercio y los servicios a que apoyen el logro de este objetivo”, agregó el boletín.

Días después, sin embargo, fue el propio Gobierno federal el que anunció un aumento del 20 por ciento al precio de la gasolina también a partir del próximo año; con lo que, indicaron fuentes consultadas, se espera un aumento de la inflación y la anulación de cualquier efecto del aumento salarial.

“2017 será un año complicado: el crecimiento estará por debajo del dos por ciento (entre 1.7 y 1.8 por ciento); la inflación podrá rebasar el cuatro por ciento, el tipo de cambio difícilmente estará por debajo de los 20 pesos; están los recortes en el Presupuesto de Egresos de la Federación en el tema de inversión”, dijo Abraham Vergara Contreras, Coordinador de Incubadora de Negocios de la Universidad Iberoamericana, en entrevista publicada el pasado miércoles por este medio.

“Se vislumbra un año complicado en donde el aumento salarial no será suficiente para cubrir el aumento en los precios. Si a eso le sumamos que es el inicio de un año electoral –en el Estado de México y luego la Presidencial– veo un año bastante complicado para todos”, agregó.

Un aumento en la inflación, de acuerdo con el Gobierno federal, podría desmotivar a su vez el mercado interno; con lo que se afectaría, dice el investigador Alberto Arroyo Picard, la alternativa prevista para enfrentar la reducción del comercio con Estados Unidos.

“Como siempre, el Gobierno tiene políticas incoherentes”, dijo Alberto Arroyo Picard, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y uno de los fundadores de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC).

“Por un lado aumentó un poco el salario mínimo (no es suficiente por sí mismo, pero si se mantiene un aumento significativo por varios años sí lo sería), pero por otra sube la gasolina, lo que lleva a un aumento en la inflación”, agregó en entrevista.

TRABAJAR COMO ESCLAVO

Para el CAM, la pérdida del poder adquisitivo del salario mexicano coloca a quienes lo ganan en condiciones peores que las de un “esclavo”. El motivo, explica, es que si una jornada laboral de ocho horas deja para pagar alrededor de un tercio de la canasta alimentaria recomendable, un mexicano que gane un salario mínimo debería, entonces, trabajar casi todo el día para poder acceder, él y su familia, al total de los alimentos considerados básicos.

“En el régimen esclavista, la reposición de las fuerzas del esclavo, su manutención y reproducción se encontraban bajo la responsabilidad de su amo. De las 24 horas del día, se debía distribuir en el tiempo para su jornada y otros menesteres. Hasta esas condiciones, con el auge del neoliberalismo, le son lejanas a los trabajadores mexicanos ya que (…) las horas que tiene que laborar diariamente un trabajador para adquirir la CAR pasan de ser cuatro horas con 53 minutos en 1987, a 20 horas con 38 minutos para 2012 y a 23 horas con 53 minutos en la actualidad (octubre)”, dice el reporte de la UNAM.

“Con el salario mínimo y la imperiosa necesidad de conseguir la paga para la alimentación de la familia, un trabajador mexicano le quedan siete minutos al día para realizar el resto de actividades, como transportarse, dormir, aseo personal, convivir con su familia, etcétera. En resumen, la condición de los trabajadores mexicanos en 2016, está peor que en el esclavismo”, agrega. 

(Foto: SinEmbargo)