La presidenta de Planned Parenthood, Cecile Richards, se unió a la líder de la minoría de la Cámara, Nancy Pelosi, de California (i) y la representante Diana DeGette en Capitol Hill en Washington. Foto: AP
El presidente del Congreso, el republicano Paul Ryan amenazara con retirar los fondos a PP, los activistas salieron a la calle el viernes con camisetas rosa y acudieron al Capitolio con una petición que firmaron 87,000 personas.

Jennifer Demeritt se muestra abatida. "Yo creía que habíamos logrado grandes avances en los derechos para las mujeres en los últimos siglos, pero el tema está muy politizado y ahonda la profunda división entre demócratas y republicanos", afirma esta mujer de 47 años sobre uno de los temas políticos más candentes en Estados Unidos: el aborto.

"No puede ser que los hombres decidan sobre nosotras. Tenemos que poder decidir sobre nuestro propio cuerpo", agregó.

A pesar de la lluvia torrencial, Demeritt y otros 650 neoyorquinos han acudido a un acto benéfico, con las entradas agotadas, para apoyar a la organización Planned Parenthood (PP), que entre otros gestiona clínicas abortivas. A Demeritt le preocupa que las mujeres afectadas tengan que sufrir fuertes recortes en cuanto Donald Trump asuma el 20 de enero como nuevo presidente de Estados Unidos.

El político republicano, que resulta impredecible en muchas posiciones, se ha pronunciado contra el aborto. En febrero de 2016 dijo que el PP "ayudaba a millones y millones" de personas con servicios como las mamografías y las pruebas para detectar el cáncer de útero.

Pero durante la campaña electoral Trump dijo que iba a retirar la financiación al PP, pues las interrupciones del embarazo sólo iban a ser posibles en casos excepcionales como la violación, el incesto o el peligro para la madre.

A Eve Kayl también le asusta ese panorama. La profesora de Nueva York se preocupa por su seguro de salud. "Nadie sabe cómo afectará la presidencia de Trump a las mujeres, inmigrantes o minorías", dijo en declaraciones a dpa. "Es impredecible. Pero sus promesas durante la campaña electoral y sus designaciones para el gabinete ya suponen un mal indicio".

No sólo la victoria de Trump, sino también el Congreso que está bajo control republicano y el magistrado que hay que nombrar para el Tribunal Supremo constituyen un mal presagio para Planned Parenthood.

La organización ya fue en el pasado blanco de los contrarios al aborto y sus instalaciones han sido atacadas o se encuentran a punto de cerrar. En 2015 un hombre armado mató a tres personas en una clínica en Colorado. Dijo que era "un guerrero" en favor de los bebés.

Planned Parenthood recibe 500 millones de dólares (unos 475 millones de euros) anuales del Gobierno, pero no puede gastar de ese monto nada en interrupciones del embarazo. Después de que el presidente del Congreso, el republicano Paul Ryan, también amenazara con retirar los fondos a PP, los activistas salieron a la calle el viernes con camisetas rosa y acudieron al Capitolio con una petición que firmaron 87,000 personas. Ryan envió al personal de seguridad para recibirles.

La representante Louise Slaughter, de Nueva York (d) acompañada por Nancy Pelosi, líder de la minoría de la Cámara de California y otros, durante una conferencia de prensa sobre el cuidado de la salud de la mujer en Capitol Hill, Washington. Foto: AP

Lo seguidores de la línea dura suelen pasar por alto que interrupciones del embarazo constituyen sólo el tres por ciento de todos los servicios médicos que presta la organización PP cada año. Además, en todo el país 2.5 millones de hombres y mujeres recurren a PP para hacerse pruebas preventivas del cáncer o de enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, en las 650 clínicas que hay en todo el país se reparten medios de contracepción.

Ahora, la organización creada hace casi 100 años confía en las donaciones como en el acto benéfico que se realizó en Brooklyn, en el que se consiguieron recaudar en una noche 15,000 dólares (14,200 euros). Desde las elecciones en noviembre, tan sólo en Nueva York se han apuntado 800 personas más como voluntarias y casi una cuarta parte de los 315,000 dólares reunidos en donativos se hicieron mencionando, de forma reivindicativa, el nombre de Mike Pence, el futuro vicepresidente considerado un férreo antiabortista.

El organizador de PP en Nueva York Jarrell Brandon dijo que el apoyo de la población y de los gobiernos locales es más importante que nunca. "Cada estado (federado) es un campo de batalla para nosotros", dijo a dpa. Brandon, sin embargo, no pierde la esperanza: "Hemos pasado mucho en los últimos 100 años, así que vamos a sobrevivir los próximos cuatro”.