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750 mil ‘dreamers’ no han sido deportados desde que entró en vigor el programa DACA, avalado por Barack Obama.

WASHINGTON.- El presidente de EU, Donald Trump, reconoció ayer, la “dificultad” que implica aplicar la deportación a jóvenes indocumentados acogidos al Programa de Acción Diferida (DACA).

“Es uno de los temas más difíciles que tengo (...). Vamos a abordar el asunto DACA con corazón”, dijo Trump. “La situación del DACA es muy dura porque amo a esos chicos, algunos son increíbles (...). Tengo hijos y nietos”, agregó. 

“Me parece muy duro hacer lo que ley ordena exactamente hacer. La ley es estricta”, dijo, aunque precisó que hay casos de jóvenes que “tienen DACA y son pandilleros y narcos”.

El Presidente no dio más detalles sobre el futuro del programa, que ha permitido frenar la deportación de 750 mil jóvenes —conocidos como “dreamers”— y cuya derogación prometió durante la campaña electoral.

El DACA fue firmado por Barack Obama en 2012 y permite a los jóvenes indocumentados obtener un permiso de trabajo y licencia de conducir, pero debe renovarse cada dos años.

Aunque el magnate ha suavizado el tono sobre los “dreamers”, no termina de definir si podrán mantener su actual estatus legal.

En la misma conferencia, Trump insistió en la necesidad de seguir con mano dura contra las “ciudades santuario” y defendió el “esfuerzo nacional” de deportación de aquellos que signifiquen un “peligro para la seguridad pública”, un concepto que su administración amplió para incluir incluso delitos menores. “Estamos salvando vidas de estadounidenses cada día (con esta política)”, aseguró.

En marcha la maquinaria de las deportaciones. El director interino del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), Thomas Homan, reconoció que la Casa Blanca ha puesto en marcha las deportaciones, prometidas por Trump en la campaña.

El mandato de expulsión de indocumentados “se ha ampliado” y, a fin de que sea más expedito, pedirán más presupuesto para poder realizar su tarea. Así lo confirmó el congresista demócrata por Texas, Joaquín Castro.

En el caso del mexicano Daniel Ramírez, se conoció que la acusación que forma parte de una banda criminal, se dedujo por un tatuaje en un brazo. Hoy será la 1ª audiencia.

También causó polémica el caso del hondureño Josue Romero, en proceso de deportación.