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Archivos de la CDI, antes INI, resguardan su labor como editor del autor del que mañana se conmemora su centenario

El 16 de octubre de 1963, Juan Rulfo fue contratado como redactor en el Departamento de Publicaciones del Instituto Nacional Indigenista (INI), hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), donde trabajó hasta su muerte, el 7 de enero de 1986. Allí forjó una carrera como editor de libros y revistas especializados en los pueblos indígenas de México, que poco se conoce pero que fue una tarea fundamental para su faceta indigenista.

Durante 23 años Rulfo ocupó varios puestos en el Departamento de Publicaciones del Instituto creado en 1948. Fue redactor, corrector de estilo, subdirector de publicaciones, jefe de departamento, jefe de oficina, coordinador de publicaciones, subdirector de investigación e incluso asesor de la dirección del INI.

A lo largo de su estancia en esa dependencia, Rulfo participó en la edición de varias publicaciones, entre ellas la colección “Clásicos de la antropología”, una importante serie conformada por 80 títulos de antropología social y etnología sobre los pueblos indígenas de México. 70 de esos títulos de la colección que contiene varias autores extranjeros estuvieron a cargo de Rulfo.

También bajo su cuidado editorial estuvo la publicación de la revista México Indígena, que fue fundada por el propio Juan Rulfo en 1970; a la que se suma el boletín Acción indigenista, que se difundía en varias de las comunidades indígenas del país y que tuvo una gran importancia en las tareas educativas y de registro cultural emprendidas desde el INI.

“Más que como antropólogo, el trabajo de Juan Rulfo en el Instituto Nacional Indigenista fue en la producción editorial, de hecho llegó a ser subdirector de publicaciones. Juan Rulfo entra el 16 de octubre de 1963 al INI y ocupó diferentes cargos, empezó como redactor y luego fue corrector, llegó a ser subdirector de publicaciones y subdirector de investigaciones”, asegura Maura Tapia, subdirectora de acervos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

La labor de Juan Rulfo como editor es menos conocida que su labor como maestro de escritores en el Centro Mexicano de Escritores; sin olvidar su presencia en el cine y desde luego su labor como fotógrafo y como escritor con tres obras fundamentales en la literatura universal: Pedro Páramo, El llano en llamas y El Gallo de Oro.

Sin embargo, su paso por el INI revela una faceta casi desconocida que ahora es revisada por EL UNIVERSAL, en el marco del centenario de su nacimiento: 16 de mayo de 1917. Allí, en la Biblioteca que desde 1987 lleva su nombre, se encuentra resguardada su labor como editor, impulsor de investigaciones sobre los pueblos originarios de México y su cuidado de ediciones especializadas en el tema indígena.

En esa biblioteca que el propio Juan Rulfo tuvo a su cargo, pues en 1984 pasó a ser parte de la subdirección de Publicaciones, se pueden encontrar documentos inéditos y diarios de campo, elaborados por destacados antropólogos e indigenistas como Julio de la Fuente, Gonzalo Aguirre Beltrán, Ricardo Pozas Horcasitas, Alfonso Villa Rojas, Fernando Cámara Barbachano, Maurilio Muñoz y Calixta Guiteras.

En pos del editor e indigenista. En 23 años de trabajo en el Instituto Nacional Indigenista, Juan Rulfo forjó una carrera en la edición, tal como consta en el expediente personal que resguarda la CDI en su acervo documental. Allí se encuentran sus pasos por distintas plazas de esa institución que marcó época al congregar a varios escritores, antropólogos y artistas de la lente y visuales que documentaron y rescataron las culturas mexicanas.

“Bajo el cuidado de Juan Rulfo se editó para el INI una de las colecciones más importante de antropología social que consta de 80 títulos de los cuales 70 fueron publicados mientras Juan Rulfo trabajó en el Departamento de Publicaciones. Otra de las colecciones importantes que tenemos en el acervo es la revista México Indígena, que también estuvo bajo cuidado de Juan Rulfo y el boletín Acción Indigenista. Este era un medio para informar de todas las actividades que se hacían en el INI en esos años. Actividades del trabajo, cultura, programas de educación, infraestructura, proyectos productivos y de salud. El INI hizo un importante trabajo en esa materia”, afirma Maura Tapia Velázquez.

Durante su estancia en la Dirección de Publicaciones Juan Rulfo además de la edición de una de las series de mayor importancia sobre antropología social y por la misma época de la revista México Indígena, Juan Rulfo estuvo al cuidado editorial de otras publicaciones especiales como las Memorias del INI. “Estos materiales son fundamentales para la historia de los pueblos indígenas y se encuentran resguardados en la Biblioteca Juan Rulfo”, señala Maura Tapia, quien agrega que también durante la gestión de Juan Rulfo se publicaron 153 números de la revista Acción Indigenista. (México: INI, 1953-1976),

“Como verás tuvo un gran impulso la edición de publicaciones en el INI durante esos años”, afirma Maura Tapia, quien reconoce que el escritor mexicano escribió algunos textos para esas revistas pero realmente su trabajo era editorial. Entre los textos que resguarda la CDI está la etnografía de “Los chinantecos” y otros textos sobre “Los huicholes”. Pero también hay otro tesoro de imágenes.

En la Fototeca Nacho López, que convive con la Biblioteca Juan Rulfo de la CDI, se encuentran diez imágenes en blanco y negro, capturadas por Juan Rulfo en distintas comunidades de Oaxaca, Hidalgo y Jalisco, entre otras localidades indígenas. “Estas imágenes forman parte de una exposición que se llama Cinco pioneros de la fotografía indígena y son las únicas imágenes que tenemos en resguardo”, dice Tapia.

Rulfo cuidó la edición de libros como Medicina Maya en los altos de Chiapas, de William R. Holland; Medicina y magia de Gonzalo Aguirre Beltrán; Cherán: la adaptación de una comunidad tradicional de Michoacán de George Pierre Castile; El ceremonial de Pascua y la identidad de los Mayos de Sonora de N. Ross Crumrine; Los lacandones de México. dos estudios de Phillip Baer y William R. Merrifield; y Un pueblo Popoloca de Klaus Jäckein, entre otros.

Esos volúmenes que forman parte de la colección “Clásicos de la antropología”, son una muestra del Juan Rulfo editor que alternó esta labor con la tarea de asesor en el Centro Mexicano de Escritores, donde también hizo época.

A la par de su labor editorial la Hemeroteca de la CDI resguarda más de una treintena de cuadernillos que se editaron tras la muerte del escritor mexicano. Entre 1986 y 1987 varios de sus cuentos fueron traducidos a las más diversas lenguas indígenas y se publicaron muchas veces con ilustraciones de Luis Beltrán. Entre sus cuentos traducidos están “Luvina”, “Macario”, “Talpa”, “Anacleto Morones”, “No oyes ladrar los perros”, “Nos han dado la tierra” y “Paso del norte”.

 

Un expediente por conocerse. La subdirectora de acervos de la CDI asegura que el 16 de octubre de 1963, el INI contrató los servicios de Juan Rulfo como redactor, adscrito a la Dirección de Publicaciones, a cargo de Carlos Solórzano, en sustitución del Sr. Gastón García Cantú; también dice que en el expediente de Rulfo consta que luego, el 14 de julio de 1965, Carlos Solórzano propuso al autor de Pedro Páramo como subdirector de Publicaciones. “En esa época Rulfo se desempeñaba como corrector de estilo y la plaza vacante se la asignaron a otro escritor: Ricardo Garibay”.

En el expediente personal de Rulfo, que sólo se encuentra en copia pero resguarda la memoria de 23 años de trabajo en esa dependencia, está su contrato de trabajo, sus altas y bajas de nuevos puestos, su Acta de Defunción, su Acta de Matrimonio con Clara Aparicio, su Acta de Nacimiento, recibos de honorarios por gastos médicos y gastos de laboratorio. La carta de sucesión donde nombran heredera a su familiares ante el INI, las prestaciones a que tenía derecho, su hoja de servicios, un documento del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos con el que Rulfo sostuvo convenios de coedición, y permisos para ausentarse un día o unos días para recibir un premio o fallar en un concurso literario.

“Juan Rulfo se jubiló pero siguió trabajando para el INI, cumplió los 30 años de servicio en 1982, porque no nada más trabajó en el INI, también estuvo en Gobernación y en la SEP; luego del retiro fue recontratado y siguió trabajando en el segundo piso de aquí, Av. Revolución, aquí sigue la oficina que ocupó Rulfo.