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En su análisis titulado Una década de la guerra de México contra las drogas, Stratfor asegura que las perspectivas del país en materia de seguridad y paz no parecen mucho mejores de lo que eran cuando comenzó la represión masiva contra los cárteles mexicanos en 2006

Al cumplirse 10 años del inicio de la guerra contra el narcotráfico, en que las perspectivas del país en seguridad no han mejorado nada, la empresa norteamericana de inteligencia Stratfor sostiene que esta lucha continuará por décadas.

Declarada por el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, la guerra contra los distintos cárteles de las drogas comenzó en el estado de Michoacán, en un esfuerzo concertado por el gobierno de México para acabar con el crimen organizado.

De acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad (SESNSP), en estos 10 años  se han integrado 172 mil 876 averiguaciones previas por homicidios dolosos y 27 mil 887 por desaparición de personas. Hay el reporte de 35 mil 433 desplazados.

Además, lo infructuoso de esta guerra se demuestra porque a 10 años del arranque de ésta, los cárteles siguen operando y han diversificado sus acciones, dedicándose no solo al narcotráfico, sino al secuestro, extorsiones, robo de combustible, trata de personas y lavado de dinero.

En su análisis titulado Una década de la guerra de México contra las drogas, Stratfor asegura que las perspectivas del país en materia de seguridad y paz no parecen mucho mejores de lo que eran cuando comenzó la represión masiva contra los cárteles mexicanos en 2006.

El mismo análisis de la empresa asentada en Austín, Texas, reconoce que la mayoría de los mexicanos identifica al gobierno de Calderón Hinojosa, quien ejerció la primera magistratura de 2006 a 2012, como el momento en que las cosas empezaron a ir mal para el país.

“Frente al levantamiento del crimen, y bajo la presión de los Estados Unidos de prevenir el flujo de drogas a través de su frontera meridional, Calderón envió a 5 mil soldados y a oficiales de policía federales en las calles del estado de Michoacán”.

En su estudio, Stratfor sostiene que la corrupción en el gobierno y en la policía campea, en una situación que, incluso, es admitida por las propias autoridades mexicanas y es un cáncer difícil de extirpar.

“La corrupción había llegado a ser tan penetrante en los niveles inferiores de la aplicación de ley mexicana que sus contrapartes federales – el Ejército, los infantes de marina y la policía federal – tuvieron que caminar adentro para mantener ley y orden en algunas áreas”.

Stratfor explica que la demanda de drogas de Estados Unidos aumenta y que los cárteles mexicanos de la droga siguen recibiendo millones y millones de dólares que los “invitan a seguir operando”.

“Ante el aumento de la delincuencia y la creciente presión norteamericana para detener el flujo de drogas que ingresaba al país a través de su frontera sur, Calderón envió a 5 mil soldados y policías federales a Michoacán que hicieron los primeros disparos de lo que sería una larga y sangrienta lucha”.

Stratfor recuerda que el Operativo Conjunto Michoacán marcó el inicio de la estrategia gubernamental de combatir al crimen organizado, el cual, gracias a la corrupción y a su poder de intimidación, había logrado controlar a las policías locales de una buena parte del país, lo que obligó a las fuerza armadas y a la policía federal a realizar funciones de seguridad pública.

Subraya también que bajo las órdenes de Calderón, se desplegó a 45 mil elementos de tropa a través de México cada año para combatir el crimen, más de dos veces la mano de obra media que el antecesor de Calderón, Vicente Fox Quesada , había dedicado a la misma causa.

Esto trajo como consecuencia que la violencia se elevara súbitamente en varias de las ciudades y de las regiones que eran vitales al comercio de las drogas y a otras actividades ilegales.

“A medida que los grupos delictivos mexicanos se vieron sometidos a una mayor presión por parte de las fuerzas del orden, comenzaron a luchar contra el gobierno y entre ellos mismos, compitiendo por las rutas del tráfico, por reclutas y por los recursos que quedaban”.

Fuente: UnomasUno