Abrir espacios a la diversidad. Faemsa tiene una planta de 32 empleados, entre administrativos y de producción. Cinco tienen algún tipo de discapacidad, y cinco más son de la tercera edad, es decir, tienen más de 60 años.
Abrir espacios a la diversidad. Faemsa tiene una planta de 32 empleados, entre administrativos y de producción. Cinco tienen algún tipo de discapacidad, y cinco más son de la tercera edad, es decir, tienen más de 60 años.

Por: Édgar Gónzález 

Fotos: Héctor García

Se emprendió hace tres años la idea de integrar personas con discapacidad y adultos mayores; ahora pueden presumir del éxito.

En el año 2014 el Fondo para la Pequeña y Mediana Empresa (PYME), de la Secretaría de Economía lanzó la convocatoria para proyectos productivos integrales del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, además de la Cruzada Nacional contra el Hambre. 

Se decidió que era momento de integrar en Fundición de Aleaciones Especiales de México (Faemsa) su compañía de fundición a personas con discapacidad, lo que significó un reto.

Presentaron el proyecto “Incorporación laboral de personas con discapacidad en la manufactura de componentes de moldes para fabricación de envases de vidrio”, y para su sorpresa, les fue aprobado.

Trabajo de primera. Faemsa es una fundidora de calidad reconocida, la labor de sus empleados es vital.

UNA COMPAÑÍA SUI GENERIS

Lograr que una empresa de la rama de la fundición produzca sin contratiempos, con la integración de poco más del 30 por ciento de sus empleados con algún tipo discapacidad y de la tercera edad fue un reto, pero Fundición de Aleaciones Especiales de México lo logró, y ahora empieza a cosechar los frutos.

En diciembre de 2016 la empresa recibió el Distintivo Empresa Incluyente “Gilberto Rincón Gallardo”, por su compromiso en las buenas prácticas de la inclusión laboral.

Adicionalmente el Gobierno Federal otorga un estímulo fiscal, para que estas empresas no paguen el Impuesto Sobre la Renta (ISR) de los empleados con discapacidad, sin embargo existe la necesidad de recibir más estímulos para continuar adaptándose y dar más empleo.

Empresa amigable. Al igual que la fundidora, los trabajadores son solidarios con sus compañeros.
Un grupo unido. Para sus trabajadores con discapacidad, la empresa adaptó sus instalaciones.

En Fundición de Aleaciones Especiales de México (Faemsa), empresa ubicada en la carretera a Los Pinos, en Ramos Arizpe, se fabrican piezas vaciadas en aceros para el ferrocarril, así como piezas para la industria del vidrio.

De acuerdo con la clasificación de empresas por su riesgo de trabajo, el nivel 5, en donde está fundición, es el máximo; sin embargo esto no desalentó a Faemsa a contratar a personas con discapacidad, ni a personas de la tercera edad en la operación de maquinaria.

“Del Seguro Social estamos en el nivel de riesgo más alto por ser una fundición. Eso también es un reto”, explicó Villarreal.

En la capacitación que recibió Faemsa para convertirse en empresa incluyente también se incluyó al personal administrativo, empleados y propietarios, a fin de concientizarlos de que las personas con discapacidad no requieren de un trato especial, sino de una oportunidad.

“Parte del proyecto incluyó capacitar a la gente con discapacidad”, recuerda Villarreal, “pero también capacitarnos a nosotros, a los gerentes, supervisores y otros empleados para que entendieran que la gente con discapacidad son igual que nosotros”.

SIEMPRE UN TRATO IGUALITARIO

El aprendizaje no ha terminado con la contratación del personal con discapacidad, y en un principio se contó con el servicio de traslado de Unedif por seis meses, pero después se tomó la decisión de adquirir un vehículo de transporte que se adecuara a las necesidades gente con discapacidad.

“Compramos una Van para que la gente con discapacidad y el resto de los empleados se trasladen juntos. A las personas con silla de ruedas sus compañeros les ayudan para subir. También está el caso de una persona que llegó en andadera y por la movilidad que ha adquirido con su trabajo, ahora sólo utiliza un bastón”, explicó el director de Faemsa.

Además de integrar a personas con discapacidad y adultos mayores, en este caso mujeres, en el área de producción, también cuentan con una persona invidente, Elizabeth Hernández, quien está convertida en la persona más eficiente del área.

“Liz” se encarga de llevar la agenda de sus jefes, realizar compras, el archivo y pagos a proveedores; en su computadora y en su celular tiene instalado un software por medio del cual puede escuchar los mensajes escritos que le envían y puede dictar para convertir sus conversaciones en texto.

EN MEDIO DE DUDAS

Los propietarios de Faemsa cuentan que hubo escepticismo de parte de otros empresarios de la región por la contratación de personas con discapacidad y adultos mayores, primero porque creían que la prima de riesgo ante el IMSS aumentaría, y segundo, porque se toma como una carga en lugar de un beneficio.

“La gente con discapacidad y las señoras no tienen ninguna falta en dos años”, explica Villarreal, “solamente a una de las personas le ocurrió un accidente en una de las máquinas, pero ellos no faltan, no llegan tarde. Hay más compromiso”.

Contratar personas con discapacidad sería una buena opción para terminar con la alta rotación de trabajadores en la región Sureste de Coahuila, porque hay más compromiso y responsabilidad por conservar el empleo.

“Ha sido una experiencia muy bonita para nosotros. Como empresa y como familia es una experiencia que te deja mucho. Tenemos que cuidar este proyecto”, dijo el director de Faemsa.

‘En esta empresa se eleva el autoestima’

Francisco Javier Galván es diabético y perdió una pierna a consecuencia de este padecimiento a los 30 años; en ese momento pensó que jamás volvería a trabajar y cayó en depresión, hasta que le dieron un nuevo empleo en Faemsa.

“Es a todo dar que me hayan dado esta oportunidad. Cuando empecé con esta discapacidad creí que nunca más iba a trabajar”, dijo Galván.

“Tengo 39 años y la pierna la perdí a los 30. Soy diabético desde los 4 años. Trabajé en Vitromex, ahí tuve un accidente y tengo una incapacidad parcial”.

Tecnología incluyente. “Liz” lleva la administración gracias a que en su computadora tiene un software que le permite superar su discapacidad.

“En esta empresa me siento muy bien. Se eleva el autoestima. Estaba muy ‘agüitado’. Cuando me pasó lo de la pierna mi esposa me dejó y me deprimí bastante y agarré mucho la tomada. Duré como siete años así perdido. Hasta que un día me decidí a ponerme las pilas”.

“Cuando me dieron la noticia de que tenía trabajo me dio mucho gusto. Ahora me levanto a las cinco de la mañana, me arreglo y salgo a esperar un taxi para venir a trabajar. Lo que más gusto me dio es que las personas que nos enseñaron aquí nos tienen paciencia”.

MUJER VALIOSA

Gloria Ruvalcaba llegó a la tercera edad aprendiendo a manejar maquinaria de fundición, antes trabajaba en limpieza y buscando empleo llegó a Faemsa, hoy sus hijos están orgullosos porque ha aprendido a manejar maquinaria que sólo los hombres jóvenes hacían.

“Estos son trabajos que sí podemos realizar. Nosotras sabemos que tenemos una responsabilidad”, señaló.