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Observar el fenómeno a miles de kilómetros de distancia puede llegar a agobiarnos por el cúmulo de sentimientos que experimentamos y sobre todo por la impotencia de querer hacer algo y no saber qué o cómo.

Es imposible enterarse de la tremenda migración humana que se está viviendo en el mundo a causa de las guerras y los conflictos civiles y no sentir compasión por los millones de niños, hombres y mujeres que lo han dejado todo para salvar sus familias y sus vidas. Dejar la tierra propia por causas ajenas es uno de los grandes horrores del siglo.

Observar el fenómeno a miles de kilómetros de distancia puede llegar a agobiarnos por el cúmulo de sentimientos que experimentamos y sobre todo por la impotencia de querer hacer algo y no saber qué o cómo, o por considerar que la lejanía es un gran impedimento para prestar una mano.

Si este es tu caso y en verdad quieres colaborar, llevar a la práctica las siguientes cinco recomendaciones te hará sentir mejor porque estarás haciendo algo por alguien y no solamente observar:

1. Entendimiento entre culturas
Aunque no lo creas, puedes hacer mucho por los refugiados desde el lugar donde vives, y una de las mejores acciones es fomentar el entendimiento, la cordialidad y el respeto entre culturas, religiones y formas de ver la vida diferentes a las tuyas. Cuando mostramos interés en aprender y respetar o ser tolerantes para quienes son diferentes, estamos construyendo los cimientos de nuevas y mejores formas de entendimiento que nuestros hijos y conocidos tendrán hacia los demás.

Evitar los juicios, las etiquetas y las mofas sobre otros nos hace bien a todos. Más aún, ¡le hace bien al mundo entero!

2. Ayuda a quienes tienes cerca
Son muy pocos los países que no experimentan la migración y otros movimientos sociales que lastiman a las personas y vulneran las sociedades. A veces es sólo poner atención para que te des cuenta de que alguien cerca de ti necesita de ti y de tu apoyo. Ayudar a un refugiado en Europa es tan valioso como ayudar a alguien de tu barrio.

3. Colabora con instituciones civiles y gubernamentales
Si tu deseo y posibilidades pueden extenderse más allá de las fronteras políticas, te invito a participar con asociaciones civiles, iglesias o instituciones gubernamentales que ya tienen programas establecidos de apoyo y ayuda efectiva para quienes lo necesitan en los países en conflicto.

Sé prudente y practica la generosidad inteligente, no caigas en fraudes o en ayuda que nada más se usa para propagandas y beneficios personales de gente sin escrúpulos que lucra con la tragedia de otros.

4. No a la xenofobia, el racismo y toda forma de discriminación
Educar para la paz es la mejor manera de evitar las guerras. Si a los niños y jóvenes les enseñamos a resolver los problemas mediante el diálogo, el entendimiento y haciendo a un lado las diferencias, sus vidas serán mucho más ricas en experiencias y paz.

5. Ora y ayuna
Muchos se preguntarán, ¿y esto de qué le sirve a los refugiados que padecen el flagelo de la persecución y el desarraigo? No lo sé explicar, sólo puedo decir, con toda seguridad, que las cosas más difíciles de este mundo encuentran razón, consuelo y solución mediante la fe. La oración y el ayuno son las herramientas que están a nuestro alcance para dar consuelo, fortaleza y apoyo de manera inimaginable. Yo lo sé.