La democracia coahuilense costará más y los partidos tendrán más dinero, por lo que la sociedad deberá evaluar, al final del proceso, si esta inversión era necesaria. La última reforma electoral que surgió a nivel nacional tras la firma del Pacto por México, tenía una promesa que resultaba atractiva para un segmento de la sociedad: las campañas serían más baratas. 

Esa propuesta desde la clase política mexicana ha resultado, al menos en los procesos electorales que se llevan a cabo este año y los realizados el pasado, inexacta. 

En esta semana, hemos conocido a través de un estudio de la consultora Integralia –la cual es dirigida por Luis Carlos Ugalde, expresidente consejero del Instituto Federal Electoral- que las elecciones en Coahuila costarán 54 por ciento más. 

Pero no sólo eso, en esta edición describimos cómo los recursos públicos para partidos políticos para esta elección se han disparado casi cuatro veces. Si lo comparamos con la elección de hace 12 años, en la cual se empataron tres comicios como la de hoy, se duplica.   

Según cifras de Integralia, los partidos recibirán cerca de 176 millones de pesos (mdp), cuando seis años antes, sólo se tuvieron 48.27 mdp. 

Es cierto, para esta elección se contemplan recursos para tres elecciones coincidentes: gobernador, diputados locales y ayuntamientos. En 2011, sólo se eligieron gobernador y diputados locales. 

Sin embargo, hace 12 años cuando hubo tres elecciones coincidentes, el presupuesto para los partidos fue casi la mitad. 

Es cierto, como lo apuntamos esta semana, que los recursos destinados a un proceso electoral, no puede verse sólo numéricamente. 

Para valorar si la inversión es acorde, habrá que considerar otros elementos que ayudan al apuntalamiento de la democracia en la localidad. 

El Instituto Electoral de Coahuila ha explicado también esta semana que los gastos en materiales y operación han tenido que aumentar ante la primera vez que este árbitro lleve un proceso de este tipo en el Estado. 

Sin embargo, ¿son necesarios aumentar casi cuatro veces el presupuesto para los partidos en menos de seis años?, o un poco más condescendientes, ¿elevar al doble los recursos en 12 años?

En noviembre del año pasado, Ciro Murayama, consejero del Instituto Nacional electoral y uno de los expertos en la materia con mayor reputación, cuestionó este fenómeno a nivel nacional.

“Le estamos dando después de la reforma política mucho más a los partidos políticos. En toda la preparación de la reforma, en la exposición de motivos, nunca se habló de subir financiamiento público a los partidos en los estados. Eso lo metieron con nocturnidad a la Ley General de Partidos Políticos”, explicó Murayama al portal Animal Político.

Esta situación se suma a propuestas diametralmente opuestas como la que ha presentado Pedro Kumamoto, legislador en Jalisco que accedió a su cargo vía la candidatura independiente con un gasto de campaña –según él- de 242 mil pesos. 

El joven jalisciense ha presentado en semanas recientes una propuesta ante el Congreso federal para retirar financiamiento público por casi 2 mil mdp a los partidos. 

La iniciativa del legislador local constriñe en entregar recursos a los partidos, según el número de votos que obtengan por proceso electoral. 

Mientras tanto, la democracia coahuilense costará más y los partidos tendrán más dinero, por lo que la sociedad deberá evaluar, al final del proceso, si esta inversión era necesaria.