Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores durante la inauguración de la XXVIII reunión de embajadores y cónsules en la Cancillería en Ciudad de México. Foto: EFE
El futuro presidente estadounidense ha tomado a México como blanco directo de su política proteccionista en lo comercial y contra la inmigración ilegal.
Hay voces que desde ahora se alzan promoviendo una estrategia de conflicto, confrontación y a veces incluso de insulto. Otras voces pronostican la sumisión vergonzosa. México no habrá de optar por ninguna de esas puertas falsas"...
Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores

La relación de México con Estados Unidos en la era de Donald Trump no será de "conflicto" ni "sumisión" sino de diálogo inteligente, dijo hoy el nuevo ministro mexicano de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.

"Hay voces que desde ahora se alzan promoviendo una estrategia de conflicto, confrontación y a veces incluso de insulto. Otras voces pronostican la sumisión vergonzosa. México no habrá de optar por ninguna de esas puertas falsas", afirmó.

Videgaray habló en Ciudad de México ante los embajadores y cónsules de México en el mundo, que se reúnen todos los años en enero para ponerse al día en los lineamientos de política exterior.

El nuevo ministro del Exterior, muy cercano al presidente Enrique Peña Nieto, ocupaba antes el cargo de ministro de Hacienda pero tuvo que renunciar en septiembre por haber sido el gestor de una polémica visita de Trump a México durante la campaña electoral.

Peña Nieto acaba de integrarlo nuevamente a su gabinete, desde un puesto que será clave en la interlocución con el Gobierno de Trump.

El futuro presidente estadounidense ha tomado a México como blanco directo de su política proteccionista en lo comercial y contra la inmigración ilegal.

Luis Videgaray anunció hoy que la nación negociará con "dignidad e inteligencia", y sin sumisión, con el presidente electo de EU, Donald Trump. Foto: EFE

Videgaray afirmó en su discurso que México enfrentará este "formidable reto" negociando con "inteligencia y talento".

Entre las políticas que impulsa Trump están la construcción de un muro en la frontera con México y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del que forman parte Estados Unidos, México y Canadá desde 1994.

En las últimas semanas dos empresas estadounidenses que tenían previstas inversiones en México -la ensambladora Ford y la empresa Carrier de aire acondicionado- cancelaron proyectos después de que Trump amenazara con imponer altos aranceles a empresas que fabriquen en México y exporten a Estados Unidos.

"México va a actuar como lo ha hecho a lo largo de su historia diplomática: con dignidad y con inteligencia, abriendo las puertas del diálogo y de la negociación para defender los intereses de México y los mexicanos", indicó Videgaray.

El canciller mexicano dijo que el escenario derivado de la llegada de Trump a partir del 20 de enero a la Casa Blanca tiene repercusiones "numerosas y muy serias" para muchos países, pero que "las incógnitas son acaso mayores" para México.

"De su adecuada conducción y cauce depende la vida de millones de compatriotas en ambos lados de nuestra frontera y el destino de futuras generaciones", señaló.

"Nuestra vecindad no es una simple colindancia. Es una gigantesca, dinámica y compleja convivencia", agregó. "Negociaremos los distintos temas de la relación bilateral con realismo y con ambición".

Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores durante la inauguración de la XXVIII reunión de embajadores y cónsules en la Cancillería en Ciudad de México. Foto: EFE

En Estados Unidos viven más de 11 millones de mexicanos, la mitad de manera ilegal, en tanto que son numerosas las empresas y los trabajadores que dependen de la relación comercial con Estados Unidos.

"Ellos son resultado de una verdad objetiva: nuestras economías están indisolublemente vinculadas y nuestra sociedad norteamericana ha sido fructífera", afirmó Videgaray.

El TLCAN ha sido el motor de la economía mexicana en las últimas dos décadas. Muchas empresas trasnacionales se instalaron en México por los bajos costos de operación y de mano de obra con la finalidad de vender sus productos a Estados Unidos, destino del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas.