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Amuletos del pagano

Las supersticiones no son más que costumbres paganas adoptadas por los primeros cristianos; prácticas que evolucionaron hasta llegar a ser informales, seculares y comunes.

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miércoles, 11 de abril del 2012

  • Foto: Vanguardia/ Archivo
La cristianización de la sociedad romana (año 313), provocó que muchas de las antiguas costumbres de ese pueblo quedaran arrinconadas en las pequeñas aldeas rurales, llamaba pagus. De ahí que los cristianos llamaran `paganos' a los que insistían en conservar los elementos religiosos reñidos con la nueva fe.

Esas costumbres incluían una gran dosis de figuras supersticiosas, muchas de las cuales terminaron adoptadas incluso por los propios cristianos.

A continuación una muestra de algunas de esas supersticiones, todavía vigentes en nuestra sociedad.

LA HERRADURA

Considerada como el más universal de los amuletos de la buena suerte, la herradura ha sido un talismán poderoso en cada época y país en donde han existido los caballos. Los griegos fueron los primeros en adoptarla como valor utilitario y como símbolo de la buena fortuna.

Los romanos también se apropiaron de ella, no sólo como implemento ecuestre sino como talismán. La creencia pagana en los poderes mágicos de la herradura fue luego heredada de los romanos a los cristianos, quienes además de aceptarla como elemento de la buena suerte, le agregaron un poder especial contra Satanás.

Desde el nacimiento de esa leyenda en el siglo 10, los cristianos tuvieron a la herradura en alta estima. Al principio la colocaban sobre el marco de la puerta, y más tarde la ubicaron en el centro de ésta, donde servía la doble función de talismán y `llamador'.

Según la tradición, la herradura no debe ser colgada de cualquier forma, tiene que ser posicionada con las puntas hacia arriba para atraer la buena ventura, de lo contrario la suerte se escurre si es colocada con las puntas hacia abajo.

LA PATA DE CONEJO

En la antigua Grecia, la liebre (pariente del conejo) era objeto de un culto que luego fue proscrito por el cristianismo, pero las costumbres son tenaces, y aún hay cristianos que veneran las ágiles patas de este animal.

Según la primera tradición, una persona en busca de suerte debía traer consigo la pata de una liebre, el primo más grande del conejo. Era la pata de la liebre ±-no la del conejo-, la que tenía poderes mágicos. Sin embargo los primeros europeos que llegaron a América confundieron al conejo con la liebre y con el tiempo las patas de ambos animales fueron apreciadas como potentes amuletos de la buena suerte.

EL HUESO DEl POLLO

Dos personas formulan sus deseos en secreto, tiran de los extremos opuestos de la clavícula en forma de `V' de un pollo y el deseo se convierte en realidad para la persona que se queda con el pedazo más grande.

Cuando los etruscos, antiguos pobladores de Italia, mataban un pollo, la clavícula del ave era expuesta al Sol para que se secara.

Luego, cuando alguien quería beneficiarse de sus poderes, tomaba el hueso y lo acariciaba suavemente (no lo rompía) mientras pedía un deseo.

Fueron los romanos los que adoptaron la práctica de romper la clavícula del pollo entre dos personas -y según la tradición, aquella que se quedaba con la parte mayor veía cumplidos sus deseos.

TOCAR MADERA

Esta costumbre se originó en la antigua veneración a los bosques, en especial a los robles, un culto muy antiguo que se desarrolló tanto entre los indígenas de Norteamérica como entre los primeros pobladores de Grecia.

Esas culturas, observaron que los robles eran golpeados frecuentemente por los rayos, y asumieron que esos árboles eran la morada del `dios del cielo' en el caso de los indígenas; y del `dios del rayo' o Zeus en el caso de los griegos.

Pero en Europa, durante la Edad Media, los cristianos adoptaron la superstición de tocar madera por el hecho de que Jesús fue crucificado en un madero.

No obstante, los eruditos modernos dicen que no fue la veneración cristiana a la cruz de madera lo que originó la costumbre de mirar este material con temor reverencial, sino la costumbre más antigua de muchas culturas de venerar a los árboles como la morada de los dioses.

En México, la costumbre de tocar madera para evitar que un mal se regrese hacia uno, no proviene de la superstición de los Indígenas `americanos', sino de las creencias de los griegos, pasadas a los romanos y después a los bretones, quienes finalmente la trajeron a América.

LOS DEDOS CRUZADOS

Si usted cruza sus dedos índice cuando pide un deseo, o si le dice a un amigo que mantenga los dedos cruzados, está compartiendo una antigua costumbre que requería la participación de dos personas.

Este ademán surgió de la creencia pagana de que la cruz era símbolo de unidad perfecta; y de que su intersección atraía a los espíritus benéficos.

Originalmente, al cruzar los dedos en busca de buena suerte, el dedo índice era colocado sobre el dedo índice de la persona que expresaba el deseo, así ambas formaban una cruz. Y mientras una persona formulaba el deseo, la otra ofrecía apoyo mental para que se le concediera.

Con el transcurrir del tiempo, los rigores de la costumbre se simplificaron, y bastó con que una sola persona cruzara sus dedos índices, o su índice y medio para formar una X.

EVOLUCION DE LOS RITUALES

Las costumbres antes descritas, alguna vez formales, religiosas, paganas y rituales, evolucionaron con el tiempo hasta llegar a ser informales, seculares y comunes.

En otras palabras, lo que una vez fue deliberado y simbólico se ha convertido en reflexivo e insignificante aunque no en obsoleto.

Los primeros cristianos se vieron obligados a adoptar y a modificar muchas de las costumbres de la cultura romana, que fue la sociedad que les permitió proyectarse al resto del mundo. Lo hicieron porque a los romanos les fascinaba el paganismo y la superstición, viniera de donde viniera.

Gente como esa fue la que le dio al cristianismo su poder universal. No debe entonces extrañarnos que esa influencia se haya enraizado en nosotros con tanta fuerza. De hecho, muchas de las conductas de nuestra sociedad constituyen una mezcla de paganismo, cristianismo y modernidad.

EL PAGANISMO ESTA VIVO

El punto de partida para la extensión del cristianismo se puede ubicar en el año 313 de nuestra era, cuando el emperador romano Constantino El Grande proclamó el llamado `Edicto de Milán', por medio del cual no sólo confirió legalidad al culto cristiano sino que éste fue adoptado como religión oficial y fuerza unificadora de Roma.

A partir de entonces, las otras creencias fueron empujadas hacia el sector campesino de Roma, conocido como `los paganos'. Pero el concepto de `paganismo' ya era sustentado por el judaísmo precristiano, que llamaba `gentiles' (`paganos') a la gente de las demás naciones.

Esa distinción no era de carácter étnico ni político sino religioso. Los `gentiles' eran `los pueblos que no conocían al Dios verdadero', mientras que Israel era `el pueblo elegido por Dios' para dar a conocer sus promesas. Y los `gentiles' podían alcanzar esas promesas si se unían a la comunidad religiosa de Israel.

Para el caso de los cristianos fue exactamente lo mismo, la diferencia es que ellos eligieron el término `paganos', mientras los judíos adoptaron el de `gentiles'.

Los Padres de la Iglesia cristiana heredaron de los judíos la idea de la Salvación porque ellos también pertenecían al `pueblo de Dios'. Incluso Pablo llegó a proclamarse a sí mismo `apóstol de los gentiles'.

Dijo Pablo: "Por eso publicaré ¡Oh Señor!, entre los gentiles tus alabanzas, y cantaré salmos a la gloria de Tu nombre", porque los caminos de Dios llevarán a la salvación final a todas las naciones `en compañía de los judíos', que son su pueblo" (el egido de Dios). Romanos 15, 9-12.