Bachelet en su visita a Maule confirmó que el número de víctimas suma 795
SANTIAGO DE CHILE.- Las autoridades chilenas extendieron ayer el toque de queda en la ciudad de Concepción, distante 530 kilómetros al sur de Santiago, para lograr ordenar la entrega de ayuda a los damnificados por el terremoto de 8.8 grados Richter del sábado pasado.
El jefe de zona en estado de catástrofe en la región del Bío Bío, el general Guillermo Ramírez, dijo a periodistas que el toque de queda comenzó este martes a las 18:00 horas locales (21:00 GMT) y finalizará el miércoles a las 12:00 horas locales (15:00 GMT) de cada día.
El uniformado aclaró que esta sólo tiene por objetivo distribuir “casa por casa” la ayuda humanitaria, con lo cual se evitará que miles de personas impacientes salgan a las calles, lo que podría generar un caos.
La alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselbergue, denunció la víspera que las fuerzas militares y policiales fueron sobrepasadas y que grupos de delincuentes habían comenzado a saquear casas y locales comerciales con pistolas.
Van Rysselbergue detalló que “el desorden ya no está en el centro de Concepción, sino que el caos está en los sectores residenciales, están asaltando casas, cuarteles de bomberos y consultorios de salud con pistolas y cuchillos”.
Suman 795 los muertos
La presidenta Michelle Bachelet elevó ayer a 795 el número de muertos provocados por el terremoto que afectó el pasado sábado a Chile.
Durante una visita a la región del Maule, una de las más afectadas por el sismo, la Mandataria chilena confirmó la muerte de 795 personas, la mayoría de ellas -586- en esa zona ubicada a 257 kilómetros al sur de Santiago.
Bachelet, que recorrió parte de esa región, regresó luego a Santiago para recibir al presidente de Perú, Alan García, quien llegó por la tarde a la capital para entregar ayuda.
El Mandatario peruano trajo aviones con médicos, un hospital de campaña, ropa de abrigo, agua y carpas, entre otros elementos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de los afectados.
Al menos dos millones de personas resultaron damnificadas por el sismo, 500 mil casas quedaron inhabitables y, un millón y medio de inmuebles sufrieron daños de diversa consideración.
Promete Clinton toda la ayuda para Chile
La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, elogió que los equipos de rescate chilenos fuesen los primeros en llegar a Puerto Príncipe tras el terremoto de Haití en enero pasado y aseguró: “nosotros haremos ahora lo mismo por ustedes, y cuando se vayan los últimos (equipos de rescate), nosotros seguiremos aquí, como amigos de Chile”.
Entrega EU 65 teléfonos satelitales
Estados Unidos entregó a Chile un total de 65 teléfonos satelitales para mejorar los sistemas de comunicación, tras la devastación del terremoto, que dejó casi 800 muertos.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien se reunió este martes con la presidenta chilena Michelle Bachelett, le entregó inicialmente 25 teléfonos satelitales, a los que se agregaron otros 40 teléfonos adicionales, dijo el vocero del departamento de Estado, Philip Crowley.
Señaló que la ayuda incluye además ocho sistemas de purificación de agua, una unidad hospitalaria móvil, una máquina autónoma para diálisis, generadores eléctricos, equipos médicos y puentes portátiles “Bailey”.
Estados Unidos también analiza la entrega de estufas portátiles y la asistencia con helicópteros, puntualizó el portavoz.
Cruz Roja lleva víveres a los ‘olvidados’
“Más allá de la camiseta física de la selección de Chile hay que ponerse la camiseta del país”, indicó Felipe Pagarati, que se acercó a la Cruz Roja a prestar su ayuda.
La Cruz Roja llevó ayer agua, alimentos, medicamentos y ropa, donada por los chilenos, a los “olvidados” del terremoto que viven en los barrios más humildes de la capital de Chile.
Desde primera hora del sábado, los chilenos empezaron a llegar a un almacén que la Cruz Roja tiene en Santiago con todo lo que encontraron en sus casas que pudiera ser de ayuda para los damnificados.
“Cualquier cosa es útil” apuntó el joven Jorge Correa mientras iban llegando bolsas con ropa, calzado, alimentos, pañales, mantas y medicamentos.
“Yo no he sufrido ningún daño, tengo de todo y no tengo nada que hacer”, señaló Eduardo Jofré, mientras 15 voluntarios, de varias nacionalidades, organizaban el material recibido y lo cargaban en el maletero de su automóvil.
“Para la gente representa algo lindo estar ayudando a sus compatriotas. No solamente los que reciben, para los que dan también es un regocijo”, explicó el voluntario Francisco Palma, que se mostró tremendamente agradecido con una ciudad que desde el primer minuto se volcó con la catástrofe.
Y fue gracias a esta solidaridad, que poco después de las 14.00 hora local del lunes, dos días después de que el sismo de 8.8 grados de magnitud en la escala Richter sacudiera el centro y sur de Chile, la ayuda empezó a llegar a familias que la madrugada de este sábado lo perdieron todo.
Panorama generalizado Hoyos, grietas, paredes abiertas, suelos hundidos y baños quebrados fueron algunas de las secuelas que dejó el sismo en este humilde barrio de Santiago de casas de adobe, que llevan más de 80 años en pie.
sc