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Alienta una tradición: restaura la fe. no sólo imágenes

Rafael Palomo combate al deterioro del tiempo. Le restituye a las figuras su imagen prístina y al fervor religioso, su fortaleza

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domingo, 16 de diciembre del 2012

  • Comprometido. Don Rafael Palomo trabaja todos los días restaurando figuras en el mercado Juárez. Foto: Vanguardia/Omar Saucedo

Saltillo.- Sentado en una pequeña silla con el material que requiere a la mano, su bata manchada de yeso y vigilado por más imágenes religiosas de las que pudiera haber en una iglesia, el señor Rafael Palomo considera que no es el único en Saltillo que se dedica a la restauración y retoques de estas figuras, pero está casi convencido de que es la persona con más tiempo en esta labor.

Todo comenzó hace poco más de 40 años ahí mismo en el Mercado Juárez. Su padre traía mercancía para la venta en este lugar pero en muchas ocasiones llegaba dañada o con algunos detalles, por lo que decidió reparar esas piezas por él mismo y enseñó a sus hijos a realizar este oficio.

"Y pues empezamos a resanarlos desde chamacos, mi papá me enseñó cómo hacer las cosas y todo ahí con mis hermanos", recuerda don Rafael mientras repara el brazo izquierdo de un niño Dios que le llevaron hasta su local.

Retira el silicón y la cinta con la que la propietaria intentó reparar la figura, luego lima ambos extremos para volver a unirlos con pegamento y aplica la mezcla de yeso con agua que resanará con el fin de devolver el volumen al sitio en reparación. "Si le falta un dedo, una mano o un pie se lo hacemos todo completo", asegura.

El secado es el paso que requiere más tiempo, ya que debe quedar a la perfección porque la pintura pudiera refrescar la unión y dejar la figura con la misma fragilidad. Al momento de pintar es necesario tener especial cuidado para tener un color igual al original, con el objetivo de que la reparación no se note.

Poco antes de la entrevista, don Rafael recibe una figura de niño Dios que llegó con la cabeza completamente mutilada y en menos de una hora la deja lista para comenzar su secado y dotarle de la pintura con especial cuidado.

Este reparador de figuras comenta que el trabajo que recibe ha ido a menos en los últimos años, dice que en muchas ocasiones la gente prefiere comprar una pieza nueva porque resulta más barato o simplemente la tradición de las levantadas va quedado atrás.

Explica que hace poco tiempo tenían cierto valor sentimental, "sí, porque se los había dejado la mamá, la abuelita entonces le tenían más aprecio y mucha gente venía a que se lo restaurara en lugar de comprar una cosa nueva", dijo.

Recuerda que en años anteriores era tal la cantidad de trabajo que recibía que incluso llegaba a rechazar algunos porque estaba consciente de que no se daría abasto para entregarlos a tiempo. 

Incluso el material con el que elaboran las figuras ha cambiado; ahora son huecas y más livianas aunque mejoraron en su resistencia, sobre todo para los pequeños golpes que generan abolladuras.

A pesar de esto el señor Rafael se compromete a realizar cualquier trabajo de restauración, incluso recuerda que ha resanado figuras de madera y hasta de cera, aunque éstos últimos ya son muy escasos.

Está plenamente convencido de que en la ciudad no es la única persona dedicada a esta labor, "no, eso no lo creo, sí hay más gente aquí en Saltillo pero que se haya dedicado tanto tiempo a esto soy yo", afirma el restaurador.

"(Hace poco tiempo los niños tenían cierto valor sentimental), porque se los había dejado la mamá, la abuelita entonces le tenían más aprecio y mucha gente venía a que se lo restaurara en lugar de comprar una cosa nueva". Rafael Palomo, restaurador.

A la baja

Rafael Palomo comenta que el trabajo que recibe ha ido a menos en los últimos años.

Hipótesis

Dice el restaurador, que en muchas ocasiones la gente prefiere comprar una pieza nueva porque resulta más barato, o simplemente la tradición de las levantadas va quedado atrás.

Dispuesto

Si usted requiere los servicios de este restaurador saltillense, lo puede encontrar todos los días en la esquina nororiente del mercado Juárez, en el centro de la ciudad.