La artista trabaja con el papel amate, el yute y el tule para elaborar su concepto de expresión artística y cultural
Al pensar en el papel amate, uno imagina los códices indígenas, los dibujos prehispánicos, el hogar de los dioses antiguos y el vestigio de un México que sólo conocieron los sabios antepasados. Pero el amate (más tela que papel), es utilizado actualmente, en algunas comunidades, para rituales milenarios y fines curativos. También es un material requerido por algunos artistas, como Adriana Cerecero, para crear obras de arte contemporáneo.
La creadora utiliza toda la tradición y el peso cultural que representa el papel amate para obtener, a través de colores y figuras, una expresión particular. Más que un contraste, Cerecero logra la unión.
Su obra es amplia y versátil. Desde pinturas sobre lienzo o trabajo en texturas, hasta los llamados “artwear”, que consisten en originales diseños de aretes, collares, dijes y anillos.
Otros de los materiales con los que trabaja la artista son el yute y el tule, y en sus cuadros se pueden apreciar los indicios de una herencia cultural indígena, como los tejidos y trenzados del material, y la influencia moderna unida a la necesidad de encontrar una nueva forma de expresión artística.
Adriana no se dedica solamente a pintar. También participa con organizaciones para ayudar y rescatar el patrimonio nacional y estatal, como es la Asociación YA MUMPOT EI PATI, “Los que hacen el papel amate curativo”, donde la intención es “reivindicar y recatar la producción del árbol donde se extrae dicha piel, mismo que se encuenta en peligro de extinción”. Aunado a las necesidades de la comunidad otomí de San Pablito, Puebla, quienes lo “trabajan como principal medio de sustento”, comentó la artista. Incluso la mexicana visitó la casa de “Don Alfonso”, chamán y curandero del amate.
“En pasados encuentros han participado artistas de reconocida trayectoria internacional. Su contacto conmigo se debió al conocer que yo utilizo la piel del amate como uno de los elementos en mi trabajo creativo”, señaló Cerecero.
Adriana nació en el Distrito Federal pero vivió muchos años en Saltillo y actualmente se desempeña en España. Entre los encuentros en los que ha participado está KUNSTART (Feria Internacional de Arte) y en el pasado mes de julio fue seleccionada, entre 80 artistas, por la fundación “Marcelino Botín”, en Santander, España. El motivo fue para asistir al taller con el prestigiado artista Jannis Kounellis, “uno de los padres del arte Povera”.
Los 15 artistas que obtuvieron la beca colaboraron en la Galería Altamira en Guijón, Asturias, con el tema de la mina de Pasta de Conchos.
Actualmente creó en Mallorca, junto con Luisa Zárate, especialista en diseño textil, la Asociación AXIOTE, que “pretende realizar acciones de intercambio cultural para promover e incrementar creatividad, inventiva e innovación en comunidades artesanales y entidades desarrolladoras de productos”, aclaró.
Poco a poco, a través de su trabajo humanístico y creativo, Adriana Cerecero escala barreras en el mundo de la actividad cultural internacional y sigue luchando por lograr sus cometidos: “No es fácil hacerse un lugar en un país que no es el propio, pero propia es la satisfacción cuando se logra la superación con resultados positivos que se comienzan a vislumbrar, no siendo la distancia un factor que impida la conexión participativa entre corrientes”, finalizó.
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