Semanario: Instinto y sexo
Cuando tenía quince años interpretaba el amor personificando a un hombre, ¡aja! Imaginaba que tendría ese personaje que acompañaría mis sueños, mis fantasías, era alto, algo fornido, fuerte, cabello largo, vestido de negro, con tatuajes que ocultaban toda su piel y montaba una motocicleta en la q ...