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Diario de un nihilista

Publicado el: 22-Junio-2009

El pez y la cruz. Algo huele a podrido en la Legítima República de Iztapalapa. En el granero político de López Obrador, de donde ordeña recursos y pueblo para sus marchas, plantones y bloqueos. Es el único territorio de este vasto país donde hasta el bolero, el paletero y el tortero lo llaman “señor presidente”. En la populosa delegación, pues, donde surgió el poderío del PRD, que en 1997 le permitió conseguir, a duras penas, la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. (Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección con un escaso porcentaje de votos frente al panista Carlos Castillo Peraza; en 2000, AMLO obtuvo el puesto, con una ventaja de menos de 1% de los votos sobre el panista Santiago Creel). Es la delegación más vasta y poblada del DF, también la más pobre. Y ahora el territorio donde Jesús Ortega y López Obrador han decidido emprender una más de sus descomunales batallas por el control de la membresía del PRD, y de los millones de pesos que ella representa en las partidas partidarias del IFE. Así como en la Semana Santa de 2007 —semana negra para la izquierda mexicana— se disputaron el control del partido en las elecciones internas. Luego de una sanguinaria Cuaresma política, para el Viernes Santo el verdeamarillo parecía un partido en sus
últimos minutos de agonía.

Pero al menos en aquella ocasión AMLO escogió un prestanombres de innegable estatura política, como lo fue Alejandro Encinas (quien ya había gobernado, en nombre del tabasqueño, y durante un año completo, el Distrito Federal: año de caos político, de marchas y plantones, de bloqueos de avenidas urbanas). Para el caso de Iztapalapa, definitivamente no quiso batallar y sacó como candidata a Clara Brugada, una muchacha menor de 30 años de edad, que mira a López Obrador con la veneración que podría mostrar una virgen india a su abuelo totonaca en uno de aquellos almanaques de carnicería que circularon todavía hasta la década de 1980.

Por otra parte, Silvia Oliva, la candidata de Jesús Ortega, es esposa del actual senador René Arce, quien ya fungiera como jefe delegacional en Iztapalapa, y quien lleva ya casi tres décadas navegando en las aguas turbias de la política con nombre falso, pues el verdadero es Óscar Nahum Círigo, identidad con la que formó parte de varias guerrillas urbanas durante la década de 1970. De manera que la nueva democracia y el respeto a las instituciones que preconiza Ortega pasa por el nepotismo, tan criticado últimamente, por la falsa identidad ciudadana, por un pasado autoritario e inclusive por la telenovela, ya que Arce lleva cierto tiempo como pareja sentimental de Ruth Zavaleta, ex presidenta de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados. Aunque oaxaqueño, Arce está acostumbrado a hacer su voluntad en esa populosa delegación, que gobernó después de él su hermano Víctor Hugo Círigo. Sin embargo, su esposa Silvia Oliva está empezando demasiado tarde la campaña, y lo hace a contranado de la poderosa corriente obradorista. Con todo, y aunque triunfe en este magno esfuerzo de sobrevivencia política, Andrés Manuel ya fue grabado por los medios, que después de exhibirlo grabarán el material audiovisual para usarlo a su mejor conveniencia en los próximos tres años. Como dice el periodista Jesús Carranza, el Peje fue a buscar su crucifixión política a esta delegación, famosa por sus ceremonias de Viernes Santo. Algo huele a podrido en la Legítima República de Iztapalapa, y son precisamente los huesos de un partido político joven, que aunque apenas suma 20 años de edad institucional, ha empezado a descomponerse.

¡Hasta el próximo jueves!

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Abraxas

Por: Alfredo García Valdés
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