OPINIÓN

`Le fui infiel a mi esposo en muchas ocasiones y me burlé de él, ahora quiere divorciarse, pero yo estoy arrepentida.'

miércoles, 13 de abril del 2011

 

QUERIDA ANA:

Te escribo esto con la esperanza de que lo puedas publicar para que todas aquellas mujeres que tengan una aventura extramatrimonial, entiendan el daño que pueden causar a su cónyuge y a su familia.

Estoy casada con un hombre muy bueno y bastante guapo, inteligente y trabajador profesionista destacado, pero mi conducta no es nada propia de una esposa. Yo también trabajo, soy profesionista y mi caso por el que pido tu consejo es el siguiente:

Nos casamos un mes de octubre, felices y todo aparentemente marchaba bien, mi esposo se dedicaba a trabajar intensamente para brindarnos una buena posición económica y forjarnos un futuro prometedor. Esa felicidad sólo duró un mes y diez días. En esa fecha empecé a tener relaciones sexuales con varios compañeros de trabajo, no fue una sola vez, sino que he tenido ese tipo de relaciones durante mucho tiempo, dos o tres veces por semana. Un día, al salir más temprano que de costumbre de su trabajo, mi esposo fue por mí a mi trabajo a eso de las 4 de la tarde y con enorme sorpresa e incredulidad de su parte me vio en brazos de otro en un vehículo en el estacionamiento de mi trabajo. Nos estábamos besando, acariciando y abrazándonos. Me agaché pensando que tal vez no me había reconocido y nos retiramos en el vehículo de mi amante, regresando a mi casa a la 1 de la mañana después de haber mantenido relaciones sexuales. Al regresar noté a mi esposo muy triste pero me hice la desentendida y él no me dijo nada.

Posteriormente, de manera accidental al encaminarse mi esposo hacia nuestra casa, al dar vuelta a una esquina, nos volvió a ver. Yo estaba con mi amante, en un vehículo, abrazándolo, besándolo y dejándome acariciar por él. Al verlo acercarse, nos separamos, descendí del vehículo y mi esposo, tomándome de la mano se fue conmigo. Volví a pensar que no se dio cuenta de lo que estábamos haciendo, pero sé que nos vio perfectamente. De nuevo no me hizo ningún reclamo y se guardó su enojo y su tristeza. Posteriormente fue a mi trabajo a enfrentar a mis amantes, quienes lo negaron, siendo días después y bajo los influjos del alcohol que se atrevieron a contarle la verdad con tal de que no los siguiera agrediendo físicamente, porque sí les reclamó de manera muy violenta.

La tercera ocasión fue una noche para la que me preparé de manera especial, compré un vestido muy sexy, algo transparente y me arreglé con mucho esmero, diciéndole que iba a salir con unas amigas a una cena baile de aniversario de graduación de la escuela y sólo podían asistir los ex alumnos, lo que era mentira, que volvería en dos horas. Salí de casa a las 5 de la tarde, mi amante me esperaba a unas cuadras. Regresé pasada las 3 de la mañana con mi amante, con quien estuve la tarde y parte de la noche teniendo relaciones sexuales, ya que sólo estuvimos un rato pequeño en el festejo en el que todos estuvieron con su esposo o esposa, menos yo. Pensando que mi esposo estaba dormido, nos empezamos a besar, abrazar y acariciar íntimamente pero mi esposo estaba a escasos metros y pudo observarnos. Acudió a donde estábamos y separándolo violentamente, lo increpó y maltrató físicamente, diciéndole que no quería verlo cerca de mí. Mi amante huyó dejándome expuesta a la furia de mi esposo que pudiera golpearme, pero no le importó. Mi esposo no me dijo nada, me tomó de la cintura, me condujo a la casa, no me agredió ni reclamó, sólo fue a dormir al estudio, solo. Sin embargo, yo continué teniendo relaciones con ellos y empecé a tratar a mi esposo de manera humillante y empleando violencia física y psicológica y llegue a decirle que ellos eran mejores en la intimidad.

Por períodos prolongados le mentí a mi esposo sobre mi horario y él comprobó que era mentira y esto se repitió por mucho tiempo. Pronto se creó una imagen de mí como la más fácil y accesible. Hubo muchos testigos de esto y una vez dos amigos de él acudieron a la casa para decirle a mi esposo lo que sabían y lo que habían visto, aconsejándole que se divorciara inmediatamente. El nunca volvió a ser el mismo, antes alegre, atrevido, eficiente, se llenó de amargura, vergüenza, desánimo y mucho dolor. Cada vez que tenía oportunidad golpeaba a alguno de mis amantes por lo que terminé mis relaciones extramaritales, pero también tomé con él una actitud cínica y burlona acerca de lo sucedido, diciéndole "no creo estar haciendo nada malo, es mi naturaleza, es mi cuerpo y mi vida íntima sólo me importa a mí". Desde entonces lo maltrato muy seguido, él jamás me ha maltratado. Sin embargo cuando mi esposo tiene relaciones sexuales conmigo es muy amoroso, nadie me satisface más, no entiendo porque le fui infiel. Además como venganza contra mi esposo, mis amantes me usaron, me exhibieron, presumieron ante cuantos quisieron que yo había sido suya.

Durante esa relación con mis amantes quedé embarazada y no fue de mi esposo, él lo sabe y sin embargo se ha dedicado a amar a la criatura como si fuera suya, dándole todo el amor de padre. En los siguientes dos años tuve otros dos niños y las dudas de la paternidad lo atormentan pero como le digo, el muy cariñoso con ellos y muy buen padre. Cabe aclarar que salvo el primero de mis hijos, los otros dos sí son de mi esposo aunque él lo dude.

Comprendo ahora que pocas cosas pueden pasarle a un hombre tan dolorosas y tristes como esto que le hice pasar, le fui infiel, me burlé de él y lo hice blanco de las burlas de los demás. En una ocasión le hice creer que uno de ellos me estaba ayudando a estudiar y él fue a darle las gracias y mi amante y yo nos reímos mucho de él. El se casó conmigo ilusionado, lleno de sueños, ha sido un buen esposo, trabajador y no tiene vicios. Nunca me ha sido infiel ni siquiera por venganza pero siempre está triste y refleja un dolor inmenso y me llena de vergüenza por lo que hice. ¿Por qué hice esto? Si Dios existe, ¿Por qué lo permitió? Mi esposo ha iniciado los trámites de divorcio y yo me opongo, pero lo ha hecho en términos de que yo quede protegida y en total posesión de todos los bienes que ha generado -que no son pocos- pero a pesar de que le fui muy infiel, lo sigo amando como el primer día. ¿Qué debo hacer? Aconséjeme, por favor. Sé que no soy mujer decente pero siento enorme amor por los niños y les haría mucha falta. Mi esposo quedó destruido completamente. Nunca volvió a ser el mismo, se volvió solitario y triste, se siente tan poco hombre, siente que no vale nada y vive con un dolor indescriptible, lleno de desilusión y sin deseos de vivir. Por favor ayúdeme. No quiero perderlo.

TONTA

QUERIDA TONTA:

Dado lo extenso de tu carta, y aunque le corté unas pocas líneas y en especial datos que de manera indiscreta mencionas, me quedé sin espacio para darte una respuesta. Por ello, encuentra mañana la contestación que puedo darte.

ANA