Para fortuna mía, algunos lectores y amigos piensan con ideas afines, coinciden con este columnista y con una tesis que vengo esgrimiendo desde hace un buen tiempo a la fecha: la guerra torpe, unilateral y de antemano perdida, iniciada por el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, está podrida.
Los jóvenes reporteros Sergio Alvizo y Maggie Macías, quienes ofician en una reconocida estación de radio de la localidad (XHSA 100.9 FM), seguido prestan sus micrófonos a la voz de este articulista con un fin: ampliar estos comentarios sobre el papel errático, torpe y sin mucha estrategia e inteligencia de por medio, en eso que Calderón Hinojosa ha tenido a bien en bautizar como una “guerra” en contra de los miembros del crimen organizado y las bandas del narcotráfico.
Este columnista, para variar, vuelve a entrar a dicho terreno pantanoso por un motivo insoslayable: nadie, pero nadie en su sano juicio puede apoyar semejante “guerra” (¿cuándo firmó los tratados continentales al respecto, cuándo el Senado de la república y la Cámara de Diputados apoyaron mediante actas y protocolos la declaratoria de guerra…?) que ahora sabemos y vemos, se está perdiendo. El último y más cruel episodio se da apenas hace unos días (si no es que va a ser suplantando hoy por otra tragedia mayor) en nuestro Estado y específicamente en Torreón.
18 jóvenes, de entre 20 y 38 años fueron masacrados por un comando armado. (Extraoficialmente se habla en foros en internet de 40 muertos). Es decir, el comando no “iba” por “alguien” en específico, simplemente llegó a masacrar a todos los asistentes a una fiesta de jóvenes, a la cual al parecer, se había invitado por las redes sociales hoy tan en boga y también por está vía, de acuerdo a la puntual información de VANGUARDIA, se les había advertido que llegarían a ajusticiarlos. El motivo no debe especularse, el motivo debe ser esclarecido y los culpables deben ser identificados por la Fiscalía del Estado, de Jesús Torres Charles; por nadie más.
No hombres sino hienas, fueron los que llegaron a masacrar a jóvenes que se divertían en el centro social Quinta Italia Inn, en el cruce de las calles Francisco Villa y calle de la Iglesia, en el ejido San Luis. El club, uno de los más exitosos en Torreón. La nota la leí en el portal de noticias del diario ibérico El País, el domingo por la mañana. Ya luego, la noticia le daría la vuelta al mundo. Y nuestra imagen no está deteriorada, no; la imagen del Estado hoy está por los suelos y dudo que en corto tiempo pueda resarcirse.
Esquina-bajan
En una guerra no hay ganadores, ni perdedores. Sólo hay víctimas. Y las víctimas somos usted lector y yo, ciudadanos atrapados bajo el fuego de la milicia y del crimen organizado. Para pelear una guerra se necesita clarificar el terreno, medir al enemigo, analizar el parque y las estrategias posibles, bastimentarse… situaciones que el Gobierno Federal de Felipe Calderón jamás midió.
Y claro, la ciudadanía se da cuenta de lo anterior, y repito, me da gusto que ciudadanos libres, como los avispados reporteros Alvizo y Macías, coincidan con quien esto escribe en una idea: el Gobierno Federal no puede y la guerra está perdida.
Y la rabia e impotencia se manifiestan de variadas formas, una de ellas: el pasado domingo 18 de julio y justo cuando la señora Margarita Zavala encabezaba la clausura del décimo Tercer Jamboree Panamericano de scouts, al bramido de “¿Cómo se grita en Juárez? ¡Todos al suelo!” mil scouts norteños se lo restregaron en el oído y en la cara: la guerra de su esposo está desperdiciada. La sonrisa se le borró de pronto a la primera dama del país.
Letras minúsculas
Cuidado: va a entrar a México. Lugar donde la paz no existe y donde se libra una guerra, ya perdida. Aquí no hay lugar para el amor ni la esperanza. Todo está podrido.