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¿Oídos sordos al ‘canto de las Sorianas’?
Los dimes y diretes no benefician ni a la política nacional ni a la cadena comercial, la cual sigue siendo tema de conversación en un sentido negativo
Fuente:
viernes, 03 de agosto del 2012
Fotos: Vanguardia-Archivo
Los dimes y diretes en que ha caído la serie de acusaciones mutuas entre directivos de Soriana y dirigentes del Partido de la Revolución Democrática sólo acrecentan una incertidumbre que no beneficia ni a la política nacional ni a la cadena comercial, la cual sigue siendo tema de conversación en un sentido negativo, pues ya en chats de redes sociales le han cambiado el conocido eslogan por el de “Aprecio por PRI”.
Para un contexto internacional que ya de por sí no ha dejado de ser preocupante, por mucho que la economía mexicana parezca tan fuerte como para salir ilesa, sumarle la inestabilidad política a la derivada de la lucha antinarco en realidad condimenta un caldo que pronto nadie podrá tragar, apuntan especialistas.
No obstante, ejecutivos de empresa nacionales autoexiliándose y los extranjeros evitando establecer residencia en puntos críticos del país no parecen asunto trascendente cuando lo que está en juego es el poder, lamentan.
La negación de Soriana hace unas semanas respecto a que un reporte negativo en sus resultados financieros tuviera algún vínculo con las acusaciones de colusión con el PRI y su candidato a la Presidencia de la República parece contradictoria ahora cuando acusa al PRD de estar detrás de los atentados de que han sido víctimas algunas de sus sucursales en distintos estados del país.
Si el uso de tarjetas de esta cadena comercial para “donar” despensas a la militancia priísta con miras a favorecer en elecciones a candidatos de ese partido se hizo o no a sabiendas es algo que debe esclarecerse en juicios, apuntan politólogos. Acusar al PRD perjudica más a la empresa que al partido, epecifican, pues los políticos tienen ya de por sí mala reputación, no así la empresa.
Convencer a la opinión pública autoflagelándose no ayudaría a disminuir y tal ves sí a acrecentar la duda sembrada de posible coacción en el proceso electoral.
Hasta hoy, lo único cierto es que la ciudadanía antes no enterada podría ahora tomar partido sobre a quién darle la razón una vez que se esclarezcan los murmullos y acusaciones que, como cantos de sirena tanto de uno y otro lado, buscan convencer a incautos.
Para un contexto internacional que ya de por sí no ha dejado de ser preocupante, por mucho que la economía mexicana parezca tan fuerte como para salir ilesa, sumarle la inestabilidad política a la derivada de la lucha antinarco en realidad condimenta un caldo que pronto nadie podrá tragar, apuntan especialistas.
No obstante, ejecutivos de empresa nacionales autoexiliándose y los extranjeros evitando establecer residencia en puntos críticos del país no parecen asunto trascendente cuando lo que está en juego es el poder, lamentan.
La negación de Soriana hace unas semanas respecto a que un reporte negativo en sus resultados financieros tuviera algún vínculo con las acusaciones de colusión con el PRI y su candidato a la Presidencia de la República parece contradictoria ahora cuando acusa al PRD de estar detrás de los atentados de que han sido víctimas algunas de sus sucursales en distintos estados del país.
Si el uso de tarjetas de esta cadena comercial para “donar” despensas a la militancia priísta con miras a favorecer en elecciones a candidatos de ese partido se hizo o no a sabiendas es algo que debe esclarecerse en juicios, apuntan politólogos. Acusar al PRD perjudica más a la empresa que al partido, epecifican, pues los políticos tienen ya de por sí mala reputación, no así la empresa.
Convencer a la opinión pública autoflagelándose no ayudaría a disminuir y tal ves sí a acrecentar la duda sembrada de posible coacción en el proceso electoral.
Hasta hoy, lo único cierto es que la ciudadanía antes no enterada podría ahora tomar partido sobre a quién darle la razón una vez que se esclarezcan los murmullos y acusaciones que, como cantos de sirena tanto de uno y otro lado, buscan convencer a incautos.
