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¡Que se acabe el mundo!

Luferni
 
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  • 31 diciembre 2011
  • Hay muchos  mundos que ya se han acabado.

    Y hay otros que todos queremos que se acaben.

    Nos recuerda Steinsleger que “Casting ya había pronosticado el fin del mundo para el 21 de mayo de 1988. Y cuando el vaticinio falló, publicó el libro titulado “¿1994?”, donde afirmaba que el evento se postergaba para el 6 de septiembre de 1994.

    “La profecía del 21 de octubre pasado tampoco se hizo realidad, y los ateos organizados decidieron otorgar al pastor el Premio Ig Nobel 2011 (a la ignominia), junto con Dorothy Karting, quien predijo el fin del mundo en 1954, así como Pat Robertson lo anunció en 1982, Elizabeth Clare Prophet en 1990, Lee Jang Rin en 1992 y Credonia Mwerinde en 1999”.

    Parece que las falsas profecías son las que se acaban y el mundo sigue su supervivencia sin hacerles caso. Jesús, el Mesías, Hijo de Dios afirmó que nadie sabe ni el día ni la hora. Que eso es asunto sólo de su Padre.

    Por las condiciones alarmantes del planeta y de la humanidad y después de las conferencias de Al Gore: “Una Verdad Incómoda” sobre el peligro de la falta de reacción al cambio climático, hay una impresión creciente en la opinión pública de que estamos viviendo la recta final de la historia.

    Se suma a esto la interpretación equivocada —según enterados especialistas— de ciertos pronósticos mayas. Estos aluden al fin de un ciclo, de una época, de una etapa, de un ciclo y no precisamente del planeta o del universo.

    La sensación de “cada vez peor” que se experimenta en lo político, en lo económico, en lo moral y en lo social,  produce no sólo una generación de indignados sino también otra de asustados. Son consumidores insaciables de todo lo que pueda confirmar y aumentar su susto por un derrumbe total.

    Esto ha pasado a lo largo de la historia en todas las situaciones de cambio en que todas las formas se deforman cuando se transforman y se zarandean los equilibrios caducos para buscar nuevas cimentaciones. Son los “mundos” que se acaban para que el mundo siga adelante.

    El mejor deseo para 2012 es que se acabe el mundo... del egoísmo y la exclusión. Que se acaben los mundos de la codicia empobrecedora, de la violencia deshumanizada, de las opacidades engañadoras, de las injustas desigualdades.

    Que en el 2012 por lo menos se empiecen a acabar todos los mundos que, contra la persona humana, idolatran el poder, el tener y el placer...

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Por: Luferni
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